Economía

Pelea de bar por unos gráficos de vivienda: ¿Sueño o pesadilla?

Pelea de bar por unos gráficos de vivienda: ¿Sueño o pesadilla?

Esta semana, el debate público sobre la vivienda no lo marcó una noticia, sino una información publicada por el fabuloso equipo de datos de elDiario.es. Mostraba el recorrido desde quién paga hasta quién cobra los 28.000 millones de euros que se pagan en alquileres cada año, ojo, el doble que hace una década.

Mientras algunos pronostican la muerte del periodismo, Twitter se convirtió una vez más en una barra de bar donde la gente casi llegaba a las manos virtuales por la interpretación de unos gráficos. Un sueño o una pesadilla según cómo se mire. Como las mejores discusiones de si Messi o Cristiano, unos destacaban que lo importante es la diferencia de renta porque el 10% más rico de la población cobra casi la mitad de los alquileres. Y otros apuntaban a la cosa generacional, porque el 53% de los caseros tiene más de 55 años y solo un 11% menos de 44, al revés que lo que sucede con los inquilinos, mucho más jóvenes.

Creo que negar la brecha generacional entre inquilinos y caseros, pero sobre todo entre inquilinos y propietarios, es negar una evidencia demasiado clara. Solo hace falta que mires a tu alrededor y cuentes cuántos menores de 40 han comprado un piso y cuántos de sus padres lo han hecho. Pero creo que quienes inciden en el asunto de la riqueza no lo hacen porque nieguen esta realidad, sino por la sospecha de que hay quien usa la cosa generacional para rehuir los argumentos de clase.

Algunos motivos hay. Hubo quien dijo que ser del 10% más rico, o sea cobrar más de 60.000 euros netos al año, es “fácil” (que alguien me cuente cómo). ¿Es eso un poco de sentimiento de culpa de rico? Y también quien dijo que, claro, es evidente que los más ricos son los que cobran más alquileres. El “ya lo sabía” es un mal común en los foros que cuestionan al periodismo, es esa gente que ve la noticia en que el dueño muerda al perro y nunca en que el perro muerda al dueño. Y es un buen antídoto a la acción transformadora.

Pero no, poner cifras a una realidad nunca está de más, por obvia que pueda parecer. Y la muestra es el revuelo que generó.

De la misma forma que tiene poco sentido avalar a los jóvenes que van a comprar su primera vivienda independientemente de las ayudas familiares que pueda tener y no a alguien de 55 que no ha podido ahorrar hasta ahora, no es justo culpar a las generaciones anteriores a la nuestra de haber podido comprar una vivienda.

No tendría sentido cogerle manía a mi padre porque pudo comprar un piso digno en una ciudad periférica a un precio que su bajo sueldo le permitió sin grandes filigranas. Cualquiera de nosotros haría lo mismo, el problema es que sea imposible hoy comprar o alquilar.

Entiendo que a quienes se indignan con aquellos que destacan la brecha de edad por encima de la de riqueza les preocupa que se desvíe la agenda económica hacia una identitaria. Como hay quien culpa a los inmigrantes y los quiere echar, a quien culpa a los mayores podría ocurrírsele rebajarles las pensiones.

Lo mismo sucede cuando se señala el poder de los fondos y socimis, el peso de los pisos turísticos o los de temporada. Las patronales y los políticos y economistas que defienden sus intereses dirán: son pocos. Y no mienten del todo. Son pocos por separado, pero vas sumando una y otra práctica del sector inmobiliario, y las comisiones de las agencias, y la revalorización de los inmuebles y la tajada que van sacando unos y otros y no, no son tan pocos.

Y es verdad que existen muchos caseros particulares que acaban especulando como un fondo internacional, no acabo de compartir la opinión de aquellos que defienden al idílico Paco o María José, que tiene solo un piso y lo pone a un precio asequible porque ni siquiera sabe cómo está el mercado y prefiere al inquilino de confianza de toda la vida que ganarse un pastón. Existe, pero es una especie en peligro de extinción.

“Es normal”, “son pocos”, “la mayoría son caseros particulares y no grandes tenedores”, “hay que construir más” o “el problema es generacional” son frases aparentemente inocuas que ni siquiera son mentira. Pero distraen la atención de aquello que está asfixiando la vida en las ciudades: que la vivienda se pueda poner al precio que uno quiera y especular con ella como si fuera una criptomoneda. Y esto es algo que los fondos de inversión y multipropietarios hacen de maravilla.

Con los multipropietarios, por cierto, se abre otro debate infinito. ¿Dónde empieza el gran tenedor? ¿Dónde empieza la especulación? Mientras que las voces más ortodoxas señalan que el gran tenedor debe de tener poder sobre el mercado y por tanto como muy poco contarse a partir de las diez viviendas, hay quien pone el foco en el hecho de que quien tiene una vivienda propia y dos alquiladas ya puede cobrar bastante más de las rentas de otros que de su propio trabajo.

Pocos días después de que se publicara este reportaje de datos, el Ministerio de Consumo y el CSIC publicaron un informe que sitúa la renta anual mediana de los inquilinos en 21.335 euros, la de los caseros más del doble, 50.000 euros de media, y la de quienes tienen dos o más viviendas casi cuatro veces más, 80.0000 euros anuales de mediana. Los que alquilan 4 pisos o más llegan a cobrar más de 200.000 euros al año.

Las diferencias son todavía más acusadas cuando se analiza la riqueza acumulada. Los hogares que viven de alquiler cuentan con un patrimonio neto mediano de apenas 2.217 euros. Entre quienes son propietarios de su vivienda habitual la cifra asciende a 193.919 euros, lo que supone una riqueza casi 90 veces superior. Los multiarrendadores acumulan de media 996.826 euros de patrimonio, 450 veces más que los inquilinos. No hay brecha de edad que pueda siquiera acercársele a esta.

Dejo la pregunta abierta y también me dejo por escrito para que no se me olvide un tema para el futuro: el de las rentas del capital y las rentas del trabajo y sus respectivos tributos.

El dato

Es lo que han crecido las pernoctaciones en pisos turísticos en la Comunidad Autónoma donde más ha aumentado, Galicia. La descentralización y desestacionalización del turismo en España hacia lugares y momentos más frescos no implica un reparto mejor, porque incluso allí donde menos crecen las pernoctaciones lo hacen un 40%. Y han tocado récord, en España y Europa, pese a los intentos de regulación y un cambio climático que exige reducir vuelos, según las cifras de Eurostat publicadas por elDiario.es ayer.

Poder privado

Un informe de Savills cifraba este jueves en 3.800 millones la inversión inmobiliaria dedicada al alquiler del año pasado, con el flex living, como llaman al alquiler de temporada gourmetizado que se salta la ley de vivienda a precios por encima de mercado, ganando protagonismo.

Gran parte de la inversión, 1.600 millones, uno de cada tres euros, va destinada a la privatización, o sea, a compra de pisos de alquiler para venderlos unitariamente. La “rotación de activos” es una de las claves de estas elevadas cifras. O sea, fondos que entran con dinero, a veces alquilan, y después venden a precios mayores. Especulación pura para asfixiar aun más al ciudadano. La rotación forma parte también de la estrategia de Avalon, que la aplica incluso en los pisos del Plan Vive que gestiona y que tiene a los inquilinos indignados. Los inquilinos no podrán participar de esta venta. La semana pasada explicamos quién hay detrás de Avalon y las gestoras del Plan Vive, mientras que el consejero de Vivienda de la Comunidad respondía hace unos días a las quejas que “nadie está obligado a permanecer en sus casas”.

Poder público

Del Ministerio de Vivienda no se puede decir que haya conseguido revertir la crisis de la vivienda. Al contrario, tres años después de su creación, los precios de alquiler y de compra están en máximos históricos, no se ha construido demasiada vivienda pública (aunque todo apunta a que empezará a hacerse en los próximos años) ni se ha comprado vivienda usada para poner a precios asequibles.

Pero si los intentos del equipo de Isabel Rodríguez por escapar de esta crisis han sido hasta ahora del todo insuficientes, los esfuerzos del PP han ido destinados básicamente a torpedear cualquier mejora. En las Comunidades Autónomas donde gobierna, que son mayoría y tienen las competencias en vivienda, los precios han subido más que donde se han topado los precios. Los que sí lo han hecho, Navarra y Catalunya, que anunció en un acto de elDiario.es que prorrogará las zonas tensionadas, han conseguido contener más las subidas de los alquileres y los de compra han subido mucho, pero menos que en Madrid, por ejemplo. Desde Valencia, se puso un recurso al registro único de pisos turísticos y de temporada que el Supremo aceptó y que reduce el combate a los pisos ilegales. El BOE publicó el jueves 40 resoluciones contra apartamentos que no cumplen la ley pero que no tendrán efecto por esta sentencia.

Tampoco le pareció bien al PP el Plan Estatal de Vivienda, que prevé destinar 9.000 millones hasta 2030 para vivienda pública y otras ayudas. Bueno, aceptó el dinero y, enseguida, Extremadura y Madrid pusieron recursos al Supremo en contra de las condiciones impuestas: una cofinanciación al 60-40%, la vivienda protegida indefinida y compartir datos fiables de precios del alquiler. El miércoles, el Ministerio anunciaba que ha enviado la documentación a las Comunidades para que dejen por escrito que aceptan estas condiciones. Habrá que ver cómo prosigue su política de “a Dios rogando y con el mazo dando” del PP cuando acepte las mismas condiciones que ha recurrido a los tribunales.

El ruido de la calle

Una buena amiga me contaba hace unos días, con lágrimas en los ojos, que con la repentina muerte de su padre recibiría una herencia que no esperaba y que le permitirá comprarse un piso este año, algo para lo que se estaba empezando a plantear ahorrar a unos cinco o diez años vista. Lo contaba con un claro hastío y sentimiento de culpa, con el luto todavía en sus primeros días y cierta incomprensión sobre cómo algo tan desagradable y traumático podía a la vez solucionarle una de las mayores preocupaciones que tenemos: la vivienda. Albert Pla contaba en una entrevista reciente, también, que la mayoría de sus amigos han dado recientemente un salto en calidad de vida al morirse sus respectivos padres.

El lector denuncia (o consulta)

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Me despido de nuevo: buenas vacaciones a quienes se vayan y buen aire acondicionado a los que sigan trabajando en la oficina. Si trabajas en exterior, recuerda que tienes derecho a parar con temperaturas extremas.

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