En un Mundial que había celebrado las apariciones galácticas de casi todas sus estrellas, Boston pedía a gritos el paso adelante del último Balón de Oro. Y vaya si lo vivió. Ousmane Dembélé, puesto en duda durante el inicio de la Copa del Mundo, dio tres puñetazos sobre el césped del Gillette Stadium para situar también su nombre en el foco mediático del torneo. Su hat-trick en media hora sentenció al equipo suplente de Noruega, que no quiso saber nada de la pelea por el primer puesto y sentó a Erling Haaland, Martin Odegaard y toda su columna vertebral. [Narración y estadísticas (1-4)]
La alineación inicial de Stale Solbakken dejó helada a la grada de Boston. En todas las previas de los periódicos y televisiones locales, nacionales e internacionales la foto era la misma: Haaland y Mbappé, los dos grandes goleadores del fútbol mundial, se medían por fin en un encuentro de selecciones para definir el líder del Grupo I. Uno de los partidos más esperados de la primera fase.
Pues agua. Solbakken sentó a nueve titulares, incluidos el delantero del City y Odegaard, capitán del combinado noruego y del Arsenal. El técnico quiso pensar en los dieciseisavos y entregó el encuentro desde el inicio, asumiendo que el segundo puesto le ponía enfrente a Costa de Marfil. Eligió el respiro y Francia lo aprovechó.
Sin Deschamps en el banquillo por el fallecimiento de su madre, los galos volvieron a demostrar que son los grandes favoritos al título. Doue recuperó el puesto que Barcola le había arrebatado en el segundo partido y compartió ataque con el trío de galácticos de Francia: Mbappé, Olise y Dembélé. Los dos primeros habían aparecido en las dos primeras jornadas y el runrún sobre el ex del Barcelona ya comenzaba a extenderse por la prensa gala. Que si su sequía goleadora, que si su posición en el campo... Bueno, ante Noruega borró del mapa la conversación.
El calvario de Bjorkan
Situado en la derecha y dejando la mediapunta para Olise, Dembélé marcó tres goles en apenas media hora. El primero en el minuto seis, completando un inicio arrollador de Francia. Un buen cambio de orientación de Mbappé encontró libre de marca a Dembélé, que amagó con irse hacia la izquierda ante Bjorkan, recortó hacia la derecha y disparó a la escuadra de Selvik. El segundo llegó de forma similar. Mbappé volvió a conectar con el Balón de Oro, éste recibió en el lateral derecho del área, amago a Bjorkan, le amenazó con un nuevo recorte, eligió su zurda y sorprendió a Selvik con un nuevo disparo.
El tanto se celebró durante unos segundos, porque los noruegos recortaron distancias con un buen gol de Aasgaard, que se libró de Upamecano con un extraordinario giro de cadera nada más recibir un pase tras sacar de centro. Podría parecer que Noruega se metía en el partido, pero nada más lejos de la realidad. En el 32, otra vez Dembélé. Recibió de Tchouaméni en el lado derecho del área, encaró al pobre Bjorkan, se libró de él y encontró el hueco en el palo derecho de Selvik entre la maraña de piernas nórdicas. Un hat-trick para situarse en lo alto de la galaxia del Mundial.
Francia, que había enviado un balón al larguero desde las botas de Mbappé y había podido marcar un par de goles más, se fue al descanso con el primer puesto del grupo asegurado. Y Noruega, contenta y tras errar varias oportunidades también claras ante Maignan, se relajaba en el deseado segundo puesto.
La reacción en la grada, sin embargo, invitaba a los noruegos a dar un poco más. Las dos aficiones llenaron el Gillette Stadium de Boston esperando el duelo principal de la fase de grupos, pero Solbakken tenía otros planes. Ni Haaland ni Odegaard saltaron al terreno de juego tras el descanso a pesar de la derrota. El técnico retiró a Bjorkan, superado por los rivales y la situación, y trató de seguir en el partido.
Penalti errado
Se pudo acercar con el penalti fallado por Larsen, pero ni así. Bobb, ex del City ahora en el Fulham, provocó con picardía una falta de Theo Hernández dentro del área y le otorgó a su país la opción de acercarse en el marcador. Sin embargo, Strand-Larsen apagó el ímpetu de su compañero. El ex del Celta, ahora en el Crystal Palace, definió flojo a la izquierda de Maignan y el portero galo desvió con cierta comodidad el lanzamiento. 1-3 y Francia que manenía la calma.
Guy Stéphan, sustituto de Deschamps en las labores de primer entrenador, retiró entonces a Dembélé y Olise pensando en dieciseisavos. Dejó a Mbappé para ver si abría su cuenta del día, pero comenzó a reflexionar sobre la siguiente ronda. Mientras, el público noruego coreaba «Erling Haaland, Erling Haaland» pidiendo la salida de su máxima estrella. Solbakken, sin embargo, hizo oídos sordos y el partido comenzó a morir hacia la victoria de Francia y se terminó con el gol de Doué.
Los galos ganan el grupo, esperan a uno de los mejores terceros para jugar en Nueva York, cerca de su campo base, y Noruega se medirá a Costa de Marfil en los dieciseisavos. Todos contentos.