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Tahith Chong, el único jugador de Curazao nacido en el país: "Mis compañeros no han nacido aquí, pero saben toda la cultura y la historia de la isla"

Tahith Chong, el único jugador de Curazao nacido en el país: "Mis compañeros no han nacido aquí, pero saben toda la cultura y la historia de la isla"

Curazao es el país más pequeño entre las 48 selecciones que disputan este Mundial de fútbol. En la pequeña isla del Caribe, un paraíso, viven 155.000 personas. Menos de 100.000, 97.590, lo hacen en su capital, Willemstad. Ahí nació Tahith Jose Girigorio Djorkaef Chong, resumido a nivel futbolístico en Tahith Chong, un jugador especial con una historia diversa y extraña entre la expedición caribeña. Es el único de toda la lista de convocados de Curazao que vino al mundo en el país. El resto de la plantilla nació en Países Bajos, fruto de la inmigración hacia Europa hace varias décadas.

Usted es el único jugador de la selección nacido en Curazao. ¿Eso lo hace todo más especial todavía?
Seré honesto, cuando hablo con todos mis compañeros se lo digo, y cuando hablo de ellos también: son como hermanos para mi. No importa dónde han nacido, para mí son de Curazao también y así les veo. Para mí, tener a mi familia en casa, en la isla, y ver cómo de contentos están y cómo está el país de animado es increíble. Hemos estado mucho en las noticias y eso es bueno, porque hay mucha gente que nunca en la vida había escuchado hablar de Curazao y ahora lo ha hecho.
¿Cuál es el sentimiento en la selección antes del Mundial?
Muy bueno, aquí siempre estamos bien. Es un equipo muy familiar, realmente nos vemos todos los unos a los otros como familia. Incluso antes de estar aquí en el Mundial, cada vez que estábamos juntos era como estar en familia.
Son ustedes la selección del país más pequeño en el Mundial. Ese ha sido el titular todo el año.
Es increíble. Jugamos el último partido en casa antes de venir y la gente estaba loca. Creo que rompimos el récord de mayores espectadores a un evento en el país. Toda la isla está viviendo esto con el equipo. Nos apoyan y todos juntos estamos dando una muestra de unidad como país que nos tiene que servir para el futuro.
¿Cuáles son sus mayores recuerdos de la infancia en Willemstad?
Jugando al fútbol casi todo el tiempo. Aunque antes era un loco de Spider-Man. Estaba obsesionado con él y también con Superman, aunque algo menos. No me interesaba mucho el fútbol. Empecé a jugar a fútbol a los seis años y creo que el primer partido que vi fue la final del Mundial 2006. Mi padre jugaba al fútbol y era algo conocido en Curazao. De hecho yo era un poco como «el hijo de». Estaba mucho tiempo con mis padres y les debo mucho, porque no estaría aquí si no fuera por ellos. Si no hubieran tenido el valor de dejar el trabajo y dejar todo para que yo pudiera cumplir mis sueños. Cuando tenía ocho años nos mudamos a Europa para que yo jugara en las categorías inferiores del Feyenoord.
¿El primer partido que vio fue la final de aquel Mundial?
Sí, decidí ir con Francia en esa final, no se por qué razón, y recuerdo que Zidane le dio un cabezazo a Materazzi y me eché a llorar cuando perdieron. Nunca había visto un partido, no hablaba francés ni sabía quiémnes eran los jugadores, pero me puse a llorar. Cosas de críos. Tampoco quería ir a ver a mi padre jugar nunca, siempre me lo decía pero nunca iba, y a partir de ese partido algo cambió. Empecé a jugar y un día mi padre, que tampoco me presionaba mucho pero supongo que algo veía, me llevó a hacer una prueba a un equipo. El entrenador le preguntó que cuántos años llevaba jugando al fútbol, porque al parecer lo hacía bien. «Acaba de empezar», le contestó. Alucinó.
Y a partir de ahí, Europa.
Firmé en las categorías inferiores del Feyenoord, después con el Manchester United, Werder Bremen, Brujas, Birmingham, Luton y Sheffield. Ha sido una aventura y me siento orgulloso. Viniendo de una isla pequeña como Curazao y llegando a jugar en el Manchester United e incluso debutar en la Champions League. No lo podría haber imaginado. Con cosas mejores y peores, con lesiones y demás, pero hay algo de belleza en el sufrimiento. He tenido que trabajar muchísimo y he pasado por muchísimas cosas para estar aquí en un Mundial.
Tiene orígenes chinos.
Sí, por parte de la familia de mi madre.
Y su segundo nombre es Jose.
Sí, la familia de mi padre tiene raíces en Venezuela, él tiene ese nombre y me lo puso de segundo.
¿Y usted vuelve mucho a la isla?
Cada verano, sí, lo que hace más especial todo esto. Hay como una conexión entre las generaciones anteriores y las nuevas gracias al fútbol. Mi padre no creo que hubiera imaginado nunca que Curazao podía estar en un Mundial. Y los niños están como locos. Esperamos poder inspirarles para el futuro.
Está pasando en muchas selecciones que hay jugadores que no han nacido en el país, pero que eligen representar a esa nación por las raíces familiares.
Es muy importante, la verdad. En nuestro caso, tiene que ver con la historia del país, que fue colonizado por los Países Bajos. Por eso hay muchos futbolistas que han nacido allí y no en la isla. Mucha gente dejaba Curazao por Países Bajos buscando una nueva vida. Hay que entender esa parte de la historia para comprenderlo todo. Han nacido en Países Bajos, pero saben toda la historia y la cultura de Curazao. Lo saben todo. Aunque no hayan nacido en la isla, pertenecen a ella.
¿Qué resultado calificaría como éxito en esta Copa del Mundo?
Creo que el éxito ya lo hemos conseguido, que es estar aquí. Pero ahora los jugadores estamos muy motivados. No hemos venido aquí de vacaciones, de verdad, queremos salir al campo y conseguir resultados. Así que sabiendo esto creo que éxito sería pasar a la siguiente fase. Eso sería un logro increíble.

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