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Un caos organizativo, el "mal trago" de Lamine y otras intrahistorias del Balón de Oro más ajustado: "Entre los españoles se han quitado votos"

En 2010, con España campeona del mundo, France Football le entregó el Balón de Oro a Leo Messi, campeón de Liga y semifinalista de la Champions con el Barça y eliminado en cuartos de final de la Copa del Mundo. Iniesta y Xavi, campeones en Sudáfrica, fueron segundo y tercero, con Casillas séptimo, Villa octavo y Xabi Alonso décimo. En el London Palladium, France Football coronó a Harry Kane por delante de Kylian Mbappé, dejando a Lamine Yamal y Rodri, campeones del Mundial con España, en tercera y cuarta posición. Ni el inglés ni el francés habían levantado la Champions o la Copa del Mundo.

Esos datos se deslizaban sin parar por los aledaños del London Palladium en mitad del desastre organizativo perpetrado para la ocasión. Con los periodistas agolpados sobre las paredes y los protagonistas enjaulados entre un arsenal de micrófonos y móviles, se trataba de llegar a alguna conclusión: "Creo que Rodri le quitó votos a Lamine Yamal", señaló Vincent Garcia, redactor jefe de France Football y responsable del Balón de Oro. "Creo que en el equipo español que fue campeón del mundo hubo un poco de dispersión de votos. Eran un colectivo, así que fue difícil destacar realmente una actuación individual", explicó el periodista, que dejó claro que había sido una de las votaciones más ajustadas de la historia.

"La diferencia de puntos entre Kane y Mbappé es menor que la que hubo entre Rodri y Vinicius en 2024. Y ahí fueron 41 puntos", detalló. El sábado, cuando la revista francesa publique las votaciones completas, saldremos de dudas, pero los responsables y los expertos aseguraban en los pasillos del Palladium que "Mbappé lideró la votación durante gran parte del recuento y Kane le dio la vuelta al final". Y es que las dudas reinaron durante toda la tarde. "Nadie filtra nada", se aseguraba desde uno de los entornos de los candidatos. "No sabemos nada", insistían. Rumores por aquí, rumores por allá y un caos organizativo que no se había visto antes.

France Football trasladó la celebración del premio fuera de Francia por primera vez en la historia para conmemorar el 70 aniversario del galardón y el evento tuvo más grises que claros. Primero, a media tarde, la organización filtró sin querer la publicación de tres noticias anunciando el ganador del premio, cada una con un protagonista. Después, cuando se estaba llegando a las 20:00 de la tarde, momento del supuesto inicio de la gala, la organización anunció que el evento sufría una demora "de media hora por el tráfico de Londres".

Si uno se daba un paseo por los alrededores del teatro, se entendía a la perfección el caos que se estaba viviendo: calles estrechas, vallas en todas partes, cientos de aficionados agolpados sobre las mismas y una fila de furgonetas tratando de pasar, una a una, a través de los controles y de los carriles que se abrían a su paso. Un embudo inexplicable. Por ejemplo, entre la llegada de Luis de la Fuente, uno de los primeros en aparecer, y la de Lamine Yamal, el último de los nominados en entrar al teatro, pasaron más de dos horas y media.

En la alfombra roja, Lamine estuvo acompañado por su familia y amigos, incluido su hermano pequeño Keyne, que se abrazaba a su padre con aparentes ganas de dormir. "Sé que mis hijos están viendo la gala aunque sea la hora de estar durmiendo, hemos tenido un pequeño retraso", bromeaba Kane al recoger el Balón de Oro.

Por el pasillo de las televisiones pasó también Mbappé, que cambió la sonrisa inicial y la "felicidad" tras haber ganado el clásico por una cara más seria cuando escuchó a Ronaldo Nazario decir el nombre de Kane. "Cuando salió Ronaldo, pensábamos que se lo iba a dar a Mbappé porque era uno de sus ídolos", admitía un periodista francés. El brasileño, sin embargo, anunció al inglés.

Lamine y Mbappé le felicitaron, aunque en sus caras se veía la decepción. "Este no es el que quieres ganar, ¿no?", le había dicho Thierry Henry al español tras recibir el Trofeo Kopa al mejor jugador joven. "Todos, todos", respondió el del Barça. "No he preparado un discurso porque trae mala suerte", bromeaba antes Mbappé.

Nadie sabía nada y por eso la emoción duró hasta la medianoche, cuando el London Palladium coronó a Kane. Uno de los que más se molestó con la noticia fue Mounir Nasraoui, padre de Lamine Yamal, que repetía a sus allegados la injusticia del resultado. Una reflexión que también hacía en público Joan Laporta, presidente del Barcelona: "Ya es el mejor jugador joven del mundo y algún día conseguirá el Balón de Oro. Espero que le sirva de motivación y sus compañeros le ayudarán a superar este mal trago rápidamente. Creo que había hecho méritos este año, pero han decidido los votantes que no sea así y se ha de aceptar con deportividad". Una frase, especialmente el final, que va directa a las entrañas de su máximo rival, el Real Madrid, que rompió relaciones con France Football cuando a Vinicius no le entregaron el Balón de Oro de 2024.


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