México volvió a ganar en el Azteca en el partido inaugural de un Mundial. Sonó El Rey de José Alfredo Jiménez para celebrar que la fiesta acabó de maravilla para los 80. 824 espectadores o, lo que vino a ser lo mismo, mexicanos que poblaron las gradas. Le costó poco a México encontrar la sentencia para una Sudáfrica que se inmoló. No se le habían dado bien los debuts a los aztecas pero, esta vez, como hace 40 años, alentado por la caldera del mítico estadio fue sometiendo a su rival con dominio y menos goles de los que mereció. El primero del Tri, lo marcó Quiñones a los diez minutos y fue para los bafana bafana una losa imposible de alzar. Era historia del Mundial. El segundo tardó, pero el testarazo de Raúl Jiménez, olvidando el casco y la hemorragia que sufrió, enloquecía a México. [Narración y estadísticas (2-0)]
Sudáfrica saltó al calentar cantando Shosholoza, su himno oficioso, pero no pudo imponerse a los olés que acompañaron los primeros toques del Tri de Javier Aguirre ni un Cielito lindo cantado a coro que convirtió a los africanos en un títere durante los primeros 20 minutos. La presión alta de los mexicanos les acabó sorprendiendo y, a los cinco minutos, Williams tuvo que atajar el primer remate muy peligroso de Raúl Jiménez a centro de Israel Reyes. La altura de los laterales fue un quebradero de cabeza que Hugo Broos no supo solucionar.
Si el primer disparo no entró, el segundo fue imparable. Erik Lira saltó a morder la salida de pelota, provocó el error de los sudafricanos y le presentó franco el disparo a Quiñones. Tiene un debate México sobre el acierto cara a gol, y el extremo del Al-Qadsiah, de momento lo acalló. Con ese golpe, su rival quedó noqueado. Sudáfrica no reaccionaba, jugaba de manera alocada y sin peligro, aunque a los aztecas les costó algo aprovecharse. Unos perdieron la fluidez y su rival nunca la encontró.
a la espalda de la defensa
La pausa de hidratación a la media hora activó a los anfitriones, que obligaron de nuevo a lucirse al guardameta rival antes de, en el minuto 35, enganchar su primer tiro: un cabezazo de Lyle Foster que no cogió portería. Se desperezaban. Pero tuvo que aparecer Williams para evitar que Raúl Jiménez cazara el centro de Alvarado desde la orilla izquierda. Apenas un minuto después, Quiñones estrelló un derechazo en el palo. Sudáfrica se fue al descanso con el primer disparo, un zurdazo de Mbokazi desde fuera del área, que tuvo que parar Rangel.
México tuvo la última de la primera parte en un disparo muy cruzado de Brian Gutiérrez, que se cobró venganza al inicio de la segunda. Buscó un balón largo a la espalda de la defensa y, cuando se le cruzó Sithole, cayó al borde del área. No dudó el colegiado en mostrar la roja al sudafricano e inclinar el partido para el equipo de Aguirre. Eso sí, había que rematarlo.
Broos, que recordaba cómo siendo jugador de Bélgica hace 40 años empató ante un once de México en el que estaba el Vasco, prefirió protegerse que lanzarse a por el empate quitando del campo a Lyle Foster. El marcador era corto, pero la sensación de dominio, amplia. Fue un suicidio.
Mientras la grada ovacionaba el debut de Gilberto Mora como el jugador más joven del torneo con 17 años, apareció Raúl Jiménez para cabecear en el segundo palo un centro de Alvarado. Sus lágrimas fueron las de muchos mexicanos en las gradas. Aún hubo tiempo de ver cómo Sudáfrica veía otra roja en el 83 y México, también. En el añadido se la mostraron a César Montes por indicación del VAR. Desquicie total que no apagó la fiesta.