La industria armamentística ucraniana se ha desarrollado a pasos agigantados a lo largo de los últimos años. Cuando, en febrero de 2022, Vladímir Putin decidió invadir militarmente Ucrania, Kiev dependía casi al 100% de las armas de fabricación occidental para poder realizar ataques de media distancia contra la retaguardia rusa.
Esa dependencia de las armas occidentales (más allá de las limitadas entregas) se traducía en que Ucrania tuviera que ser autorizada por terceros países para atacar determinados objetivos rusos como cuarteles generales, puntos de reunión o depósitos de armas y suministros.
Actualmente, la situación ha cambiado de forma radical. Tal y como informa Business Insider, Ucrania tiene la capacidad de producir drones con un alcance de entre 30 y 300 kilómetros que transportan una carga explosiva suficiente para destruir puestos de mando rusos, camiones de suministros y sistemas de defensa aérea.
Algunos de esos vehículos no tripulados han sido equipados con sistemas de inteligencia artificial que permiten que los drones puedan superar las interferencias rusas fijando de forma autónoma su objetivo si pierden la señal del piloto.
Además, cabe destacar que esos drones ucranianos de medio alcance son bastante baratos. El Sistema de Misiles Tácticos del Ejército, el arma lanzada por HIMARS de mayor alcance suministrada a Ucrania, cuesta alrededor de un millón de dólares por misil. Sin embargo, los drones ucranianos tienen un coste de solo 5.000 dólares por unidad.
"Los ataques parecen estar teniendo un impacto significativo en la logística rusa"
Al respecto, George Barros, director de Innovación y Técnicas de Fuente Abierta del Instituto para el Estudio de la Guerra, ha asegurado, en declaraciones recogidas por Business Insider, que "los ataques ucranianos de medio alcance están marcando el inicio de una nueva fase de la guerra". Según el experto, se trata de "una base realmente sólida para que Ucrania frene los avances rusos".
Por su parte, Gil Barndollar, investigador no residente de Defense Priorities, ha destacado que esos ataques ucranianos con drones "en algunos sectores del frente, parecen estar teniendo un impacto significativo en la logística rusa, lo que afecta de forma constante a las fuerzas de primera línea y hace que incluso las tácticas rusas de infiltración gradual resulten menos viables".