Un empate agridulce para el primer Valencia de Javier Aguirre
En 72 segundos pareció que Javier Aguirre había trasladado al césped la energía positiva que generó su llegada al banquillo del Valencia. Casi 20 años hacía que no llegaba un gol tan tempranero como el de Dani Raba pero, una vez más, las carencia del equipo afloraron para dejar en un punto agridulce el premio con que salió de El Sardinero. El Racing fue creciendo, mordiendo y con un gol de Zabiri antes del descanso y otro de Iván Martín al regreso, le dio la vuelta a un marcador que igualó el canterano Otorbi y que Hugo Duro, en el último segundo, pudo decantar, aunque no fuera del todo merecido. [Narración y estadísticas: 2-2]
El valencianismo necesitaba saber qué Valencia será el del Vasco y se encontró con cinco jugadores en defensa, con tres centrales, y la resurrección de un jugador desahuciado como Dani Raba, relegado por Baraja y olvidado por Corberán. El cántabro no había sido titular en Liga desde septiembre de 2025, no marcaba desde que vestía la camiseta del Leganés y su único tanto con el Valencia fue en El Molinón el pasado diciembre. En dos semanas se ha ganado la confianza de Aguirre, que lo puso en el once en El Sardinero. Poco más de un minuto tardó en responderle. De Haas recuperó un mal saque de banda del Racing y apareció él para conducir, pisar área, recortar a dos centrales y batir a Agirrezabala.
El golpe dejó helado al Racing, que no se arrugó porque, desde el gol, el Valencia se fue desinflando. No tuvo fútbol con el que contrarrestar el que tienen en la botas Canales e Íñigo Vicente. En el minuto 6, Pepelu evitó el empate despejando ajustado al palo un balón de Íñigo Vicente para Zabiri y en el 14va Javi Guerra se le fue largo un buen pase filtrado a Hugo Duro.
Como los valencianistas apenas hilvanaban tres pases, apareció el veterano Canales para quedarse la pelota y probar un disparo que cruzó el exceso. El Racing no dejaba de crecer y merecía un empate que llegó a la media hora de juego. Pícaramente, pusieron en juego con rapidez una falta para que Íñigo Vicente, pese a los cinco defensas, encontrara un hueco entre De Haas y Gayà donde apareció Zabiri para batir a Dimitrievski. El meta macedonio tuvo que repeler otro tiro del asistente a pase de Canales. Entre los dos estaban desnudando al Valencia, que no sacó ningún córner por cinco de los locales. Hasta André Almeida, que llegó cedido desde Mestalla, se atrevió a probar a su ex compañero.
El sostén del equipo de Aguirre era Javi Guerra, aunque fuera obligado a arrancar desde el sector izquierdo. La jugada que pasaba por sus botas se enriquecía, aunque pudo romper el empate antes del descanso cazando a bote pronto un centro atrás de Gayà desde la línea de fondo.
Ante la dificultad para pisar área y el dominio de los cántabros, el técnico mexicano enmendó su planteamiento -"error mío, no la leí bien", reconoció después". Fuera los cinco defensas y mandó al campo a Danjuma. Era el momento de amenazar con extremos. Pero antes de que rompiera a sudar, una bolea desde la medialuna de Iván Martín que no vio Dimitrievski volvió a poner el duelo cuesta arriba. Sólo Raba, con un centro disfrazado de chut que no agarró portería, probó a despertar al equipo hasta que el Vasco lo agitó de nuevo. Buscó mayor control con Elliot, la promesa cedida por el Liverpool al que un nutricionista trata de afinar, y la potencia indomable de Otorbi para amenazar por el carril derecho.
Guerra tomó el mando, se soltó la cadena para cabalgar y entendió con el canterano para, en el minuto 65, encontrarlo en el corazón del área con disparo para poner el empate. Le costaba más al Racing, por eso José Alberto miró al banquillo. Sacrificó a Canales para poner la energía del sevillano Pablo García y se tuvieron que fajar para frenar a Otorbi, que tuvo en tercero del Valencia en sus botas en un remate a bocajarro que salvó bajo palos Belocian.
El duelo ya estaba quebrado y Andrés dio la réplica forzando a Dimitrievski a despejar por encima del travesaño. Tuvo que volar el cancerbero en el añadido para meter la mano y despejar un cañonazo de Pablo García. La victoria la tuvo Hugo Duro, que pifió, agotado, al buscar empujar un centro de Otorbi tras una exhibición del potente arrancada del chaval valencianista. Un primer paso para un equipo que necesita mucho más para salir del fondo de la clasificación.