Durante dos horas fue un verdadero lunes al sol: nadie trabajó en Argentina ante un partido por el Mundial que se jugaba a las dos de la tarde y que disparó los sueños de campeón de un país que come, bebe y sueña fútbol. Un 2-0 sobre Austria con demasiadas señales y símbolos que entrelazan a las dos máximas figuras de su historia, Diego Maradona y Lionel Messi.
"Messi está jugando por la inmortalidad", resumió la televisión argentina una tarde redonda: clasificación asegurada para dieciseisavos, dos partidos y dos victorias, cinco goles a favor y ninguno en contra. Y, sobre todo, cinco goles de Messi, un futbolista de otra galaxia. Tanto es así, que se dio el lujo de arrancar en el AT&T Stadium errando un penalti a los nueve minutos de juego para liderar una estadística que alegra a los fans de Cristiano Ronaldo: nunca nadie pateó tantos penales en juego regular en una Copa del Mundo -siete-, y nunca nadie falló tantos, tres.
A quién le importa, claro, esa estadística cuando en dos partidos en suelo estadounidense, Messi ya se instaló como el máximo goleador en la historia de la Copa del Mundo: son 18, dos más que el fenecido récord de Miroslav Klose, y todo indica que hay más por venir.
"Terminé haciendo algo diferente"
"Yo disfruto de jugar y de pasarla bien dentro de la cancha. Hoy hubo un momento donde estaba un poco loco por el penal que erré, lo pateé muy mal. Se me pasaron muchas cosas por la cabeza antes de patear, terminé haciendo algo diferente a lo que había pensado hacer y eso me dio bronca. Por suerte pudimos revertir toda esa situación, pudimos sacar la ventaja y quedamos con los tres puntos, que es lo más importante", sintetizó Messi, que este miércoles cumplirá 39 años y es el máximo -y único- goleador de su selección en esta Copa del Mundo. Tres ante Argelia, dos ante Austria.
Todo esto sucedió en un día demasiado especial para el fútbol: se cumplían exactamente 40 años de dos goles emblemáticos, la mano de Dios y el gol del siglo, para traer el recuerdo del mejor Maradona. Y del peor, también, porque el partido ante Austria se jugó en Dallas, donde el 27 de junio de 1994, hace ya casi 32 años, la FIFA anunció el dopaje del astro. "Me cortaron las piernas", diría el Pelusa, frase símbolo de un trauma nacional. Ese trauma sanó notablemente con el título en Qatar 2022 -no sólo por el éxito, sino por la forma en que se lo logró-, y sigue sanando en esta Copa del Mundo 2026.
Lionel Scaloni, genuino producto del fútbol argentino, pero formateado por años de vida y carrera en España, es el otro símbolo de una selección sanada, lejos de las histerias y tensiones que llegaron al paroxismo en Rusia 2018 con el inclasificable Jorge Sampaoli. Scaloni no grita los goles, aunque a su lado su "número dos", Pablo Aimar, se desgañite. Scaloni exhibe tanta tranquilidad, que el ritual tras cada gol es casi siempre el mismo: escasez de gestos y tomar un sorbo de agua. Y este lunes, con una broma para un periodista de la Cadena COPE, al que le dijo que espera que allí también estén festejando los goles de Messi.
¿Argentina tetracampeona? Scaloni despeja el balón. "Hay un montón de selecciones que pueden ser campeonas del mundo, y creo que hasta me quedo corto. Este Mundial no va por el favoritismo, sino por el aspecto psicológico, físico, pero estoy seguro de que una de las consideradas grandes va a ganar".
Con una leve preocupación por la lesión de Cristian Cuti Romero, Scaloni analizó la gran virtud de Argentina, la proliferación de mediocampistas polifuncionales que convierten a la albiceleste en dueña cuasi monopólica del balón. "Creo que es la parte de la cancha por la que el Mundial está yendo. Los volantes, y sobre todo los internos, están haciendo un despliegue físico muy bueno y nuestro juego pasa mucho por ahí, es la realidad".
"Si perdemos el equilibrio..."
¿Por qué no poner a Lautaro Martínez y Julián Álvarez a jugar juntos?, le preguntaron. Scaloni sonrió. "¡Es bravo! Con Lautaro, Julián, Leo... Después hay que defender, hay que correr. Me encantaría porque los amo a los tres. Pero Leo tiene que jugar, porque lo digo yo. ¿Por qué no los dos? Si perdemos el equilibrio podemos llegar a ser un equipo vulnerable".
Ya caía la noche y la televisión argentina no dejaba de mostrar desde diferentes ángulos los goles de Messi, mientras destacaba una estadística, otra más en el mar de récords y logros del argentino: en la historia de los Mundiales, Messi es autor del 25 por ciento de los goles anotados por jugadores de más de 35 años.
"Estás impactando y marcando la vida de generaciones, Leo", lanzaba una cronista que, más que hacerle una pregunta, le declaraba su admiración. Pero él ya lo sabía: antes del partido, en el móvil de Messi se abrieron un par de videos: mostraban a niños en colegios argentinos que habían cancelado sus clases, todos pendientes de la selección. Un lunes al sol y de sueños desatados para todos.