El pasado 26 de mayo, Tim Payne era un desconocido. Un jugador más entre los más de 1.000 que iban a disputar el Mundial. A sus 32 años, tenía 4.715 seguidores en Instagram, fruto de una tímida carrera en la liga de Nueva Zelanda, país al que iba a representar en la Copa del Mundo. Pero tres semanas después, Payne es una estrella de Internet.
Cuenta con seis millones de seguidores en Instagram, llegó a un acuerdo de patrocinio con McDonald's, disputó sus primeros minutos en un Mundial, dio una asistencia ante Egipto y acaba de fichar por el Club Olimpia de Paraguay, dominador del campeonato nacional y uno de los clubes más importantes de Sudamérica, con tres títulos de la Copa Libertadores.
«Todavía lo sigo procesando y haciéndome a la idea», ha declarado el futbolista neozelandés a la web oficial de la FIFA, una de las pocas, o la única, que ha podido sentarse a charlar con él defensa internacional durante las últimas semanas. El departamento de comunicación de la selección de Nueva Zelanda ha recibido «más de 5.000» peticiones de entrevistas desde que Payne saltó a la fama de Internet gracias a un influencer argentino llamado Valen Scarsini, conocido como El Scarso.
«sigo siendo la misma persona»
En las semanas previas al inicio del Mundial, este creador de contenido publicó un vídeo en el que proponía a sus seguidores «apoyar al jugador menos conocido de todo el torneo». «¿Qué pasaría si hubiera un jugador que nos uniera a todos?», preguntó a sus fieles.
Scarsini explicó que había buscado «entre todas las selecciones que disputan el Mundial, analizando, una por una, a todas las plantillas, al menos conocido». «Y encontré a Tim Payne. Subió una foto con la selección de su país y tiene sólo 200 me gusta», añadió.
Unos días más tarde, el fenómeno se volvió completamente viral y el propio Scarsini mejoró su cifra de seguidores hasta el millón, convirtiéndose también en una estrella de Internet. «Lo mejor es que todo ha sido desde un tono positivo, yo sigo siendo la misma persona. Un tipo neozelandés que trabaja muy duro y que intenta representar a su país en un escenario mundial. Eso nunca va a cambiar», admitió el futbolista durante una charala con la FIFA.
Payne había disputado más de 50 partidos con la selección de Nueva Zelanda desde que debutara en 2012, pero ninguno como el del estreno en el Mundial. Durante ese partido contra Irán en Los Ángeles, los aficionados se dieron cita con camisetas de apoyo a Payne y las marcas trataron de sacar partido del fenómeno mediático.
Duolingo, la plataforma de idiomas, lanzó una acción para ayudarle a aprender español para relacionarse con los millones de seguidores argentinos que le habían seguido a raíz de Scarsini; McDonald's le hizo una campaña de vasos con su cara y nombre, y los hinchas albicelestes incluso crearon una canción para él.
En unos pocos días, el número de seguidores de Payne superó a la población entera de Nueva Zelanda [5,3 millones de habitantes], rozando los de la selección española en Instagram e igualando, por ejemplo, a Victor Wembanyama, nueva gran estrella de la NBA. Es decir, Payne se ha convertido en un auténtico fenómeno mediático.
La pregunta que se hacían los expertos cuando se viralizó su nombre era si el jugador podría aprovechar el tirón para mejorar también su carrera futbolística. Bueno, pues desde hace una semana ya tenemos respuesta. El pasado jueves, el Club Olimpia de Paraguay, campeón de la Copa Intercontinental en 1979, anunció su fichaje. Este es un movimiento que no se explica de otra manera más que a través de los seis millones de seguidores que ha ganado el lateral derecho en unos días. De otra forma, cuesta creer que un club paraguayo se fijara en un defensa neozelandés de 32 años.
«fortalecer nuestra marca»
«Obviamente para nosotros, no lo vamos a esconder, no lo vamos a negar, el fichaje tiene un componente importante en nuestra estrategia de consolidación de marca global. La idea es fortalecer nuestra marca a nivel global», reconoció Rodrigo Nogués, presidente del Club Olimpia.
Payne, mientras, explicó su decisión y la relacionó también con su familia. Su mujer es de Costa Rica y para el jugador «es una oportunidad para que nuestro hijo crezca en la misma cultura en la que creció su madre». «Y a nivel futbolístico, jugar en lo más alto del fútbol sudamericano, en la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana, es una oportunidad increíble», escribió en sus redes sociales.
El ya ex jugador del Wellington Phoenix de la A-League, la liga que disputan los clubes de Australia y Nueva Zelanda, buscará ahora mejorar su valor de mercado, que según Transfermarkt se sitúa en apenas 350.000 euros. Aunque esa cifra parece no haber tenido en cuenta el impacto mediático de su número de seguidores en redes sociales. Pasará del octavo clasificado de la A-League, al último campeón del Torneo Apertura de Paraguay. Cosas del nuevo fútbol.