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De cobrador de autobús a "general" de un ejército de 10 millones de personas: el hombre detrás de la remontada de Lula

Lula había perdido. No las elecciones, todavía, pero sí la primera vuelta. Flávio Bolsonaro le había sacado más de dos millones de votos y la derecha brasileña volvía a demostrar que había un territorio en el que llevaba años moviéndose con mucha más comodidad que la izquierda: las redes sociales.

Al día siguiente apareció el "general".

Se llama André Janones, tiene 42 años, es diputado por Minas Gerais y hace no demasiado tiempo se ganaba la vida cobrando billetes en un autobús. Tres semanas después de aquella derrota, su particular ejército superaba los diez millones de integrantes y Luiz Inácio Lula da Silva culminaba una remontada inédita para convertirse por cuarta vez en presidente de Brasil.

No había uniformes, cuarteles ni armas. El campo de batalla era WhatsApp.

El llamado 'Ejército de Lula' nació el 5 de octubre, apenas un día después de la primera vuelta, como un gigantesco canal de difusión organizado con una estética deliberadamente militar. Janones asumió el papel de "general" y comenzó a distribuir consignas entre millones de seguidores para colocar tendencias, responder a las publicaciones de sus adversarios, combatir contenidos considerados falsos y multiplicar los mensajes favorables al presidente.

El propio Lula terminó entrando en el juego.

"Soy mariscal en el ejército del general Janones", llegó a decir durante una retransmisión junto al diputado.

El hombre que entendió que la batalla estaba en el móvil

La irrupción de Janones no fue casual. El diputado llevaba años defendiendo que la izquierda brasileña estaba librando con las armas equivocadas una guerra política que había cambiado completamente de escenario.

Su tesis podría resumirse de manera sencilla: mientras unos preparan el argumento perfecto, otros ya han conseguido que millones de personas miren su vídeo.

Janones considera que el progresismo se acostumbró a contestar a la provocación digital con explicaciones largas y discursos elaborados mientras la derecha explotaba mucho mejor las reglas de las plataformas: vídeos verticales, mensajes sencillos, titulares alarmantes y contenidos diseñados para provocar una reacción inmediata.

Él decidió jugar en ese mismo terreno.

Lo explicó incluso en un libro publicado en 2023 con un título que resume bastante bien su forma de entender la política: Janonismo Cultural. Para el diputado, la gran batalla de las redes no consiste únicamente en imponer unas ideas sobre otras. Lo primero que hay que conquistar es la atención del usuario.

Después ya habrá tiempo para intentar convencerlo.

La derrota de Lula en la primera vuelta le dio la oportunidad de poner su teoría a trabajar a una escala gigantesca. Janones había criticado la campaña "liviana" del progresismo en internet y, cuando Bolsonaro terminó por delante, se volcó en disputar a la derecha cada espacio digital.

El resultado fue ese ejército virtual de más de diez millones de personas.

Antes del "general", un cobrador de autobús

Lo curioso es que Janones tampoco parecía destinado a convertirse en estratega de una campaña presidencial.

André Luis Gaspar Janones nació en 1984 en un municipio agrícola de Minas Gerais y trabajó como cobrador de autobús antes de conseguir, gracias a becas universitarias, estudiar Derecho y convertirse en abogado.

Su relación con Lula viene de lejos, aunque no ha sido precisamente lineal. Se afilió al Partido de los Trabajadores en 2003, coincidiendo con el comienzo del primer mandato del dirigente brasileño, pero abandonó la formación en 2012 al considerar que se había alejado de los principios que inicialmente le habían atraído.

La política nacional tampoco lo descubrió en un parlamento, lo descubrió en un vídeo.

Durante la gran huelga de camioneros de 2018, Janones grabó una intervención apoyando las protestas. El vídeo acumuló millones de reproducciones y lo convirtió inesperadamente en uno de los portavoces más reconocibles de aquella movilización.

Había encontrado su lenguaje. Y, sobre todo, había entendido la enorme capacidad de un vídeo grabado directamente a cámara para establecer una relación con miles de personas sin necesidad de intermediarios.

Ese mismo año aprovechó la popularidad para presentarse a las elecciones y consiguió un escaño como diputado por Minas Gerais. Repitió en 2022 y volvió a ser elegido en las legislativas celebradas este mismo mes de octubre.

Por el camino llegó incluso a lanzar una precandidatura presidencial en 2022 por una pequeña formación de centro. Finalmente renunció y apoyó a Lula en las elecciones que acabaron con la derrota de Jair Bolsonaro.

La revancha de Minas Gerais

Hay además un detalle que hace especialmente simbólico el papel de Janones en la remontada: su territorio político es Minas Gerais.

El estado, con alrededor de 16 millones de electores, es el segundo mayor colegio electoral de Brasil y terminó convirtiéndose en uno de los grandes símbolos de la remontada de Lula.

Flávio Bolsonaro había ganado allí con claridad en la primera vuelta. Tres semanas después, Lula consiguió invertir el resultado y terminó imponiéndose por un estrecho margen.

Mientras el presidente recorría las calles y endurecía su campaña contra Bolsonaro, el "general" dirigía desde el teléfono la otra ofensiva.

El 'Ejército de Lula' pedía a sus integrantes que compartieran contenidos, respondieran a determinadas narrativas y multiplicaran el alcance de los mensajes de campaña. La maquinaria también buscó movilizar a quienes se habían abstenido en la primera vuelta y atraer a votantes cuyos candidatos habían quedado eliminados.

No todo fue propaganda positiva. Parte de la estrategia consistió en explotar el temor a un regreso del bolsonarismo y recordar las polémicas asociadas al Gobierno de Jair Bolsonaro.

Fue una campaña mucho más agresiva que la de la primera vuelta. Y funcionó.

Una estrategia tan eficaz como controvertida

El método de Janones, sin embargo, está muy lejos de generar unanimidad. Sus adversarios políticos lo acusan de combatir la desinformación utilizando en ocasiones técnicas muy similares a aquellas que denuncia, además de promover campañas coordinadas contra rivales políticos.

La Justicia Electoral también ha seguido de cerca su actividad. Durante las tres semanas que separaron ambas vueltas, el 'Ejército de Lula' estuvo bajo la lupa del Tribunal Superior Electoral (TSE) y el canal fue denunciado masivamente, llegó a ser dado de baja y posteriormente volvió a estar disponible.

Son precisamente esas zonas grises las que convierten a Janones en una figura mucho más compleja que la del simple gurú digital que ayudó a Lula.

Porque su gran aportación quizá no haya sido inventar nada nuevo.

Ha sido convencer a una parte de la izquierda brasileña de que para ganar la batalla política en internet primero tenía que aceptar las reglas con las que esa batalla ya se estaba librando.

Lula perdió la primera vuelta por más de dos millones de votos. Tres semanas después ganó la segunda por más de cuatro millones.

Y entre una fotografía y la otra aparece un antiguo cobrador de autobús de Minas Gerais que reunió a diez millones de personas en WhatsApp, se autoproclamó "general" y terminó escuchando al presidente de Brasil presentarse, medio en broma y medio en serio, como uno más de sus soldados.

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