"¿Dellafuente no está tardando demasiado en salir?". La pregunta se repite una, dos y hasta tres veces entre los miles de asistentes al concierto del granadino en la vigésima edición del festival Bilbao BBK Live. Segundos que parecen minutos en una espera que para muchos no tiene fin. Lo cierto es que esos 20 minutos que se ha retrasado quedan rápidamente perdonados cuando toda una orquesta comienza la fiesta para presentar Dile, una de sus canciones más icónicas y que ya se consideran marca de la casa.
Se dice que lo que hace Dellafuente es todo un misterio, hasta para sus fans. Que hace lo que quiere y a su antojo. Quizá por eso muchos responden a la clásica pregunta con un "hace de todo" más ambiguo que resolutivo. Hay quien se atreve a más: "Es la Bad Gyal pero en chico". Y no le falta razón. El todoterreno de la música, el que mezcla géneros y cocina nuevos sonidos. El que añade música urbana, flamenco y hasta folklore en sus temas. De nuevo, el que hace lo que le place y tiene éxito en el proceso.
"Llega su chef", clama a través de los altavoces la gran orquesta que el conocido como Pablo Enoc ha organizado en el Kobetamendi. Y para que no quede ninguna duda, toda su escenografía alude a esa cocina. Comensales presentes, y con alimentos sobre una mesa que se desplaza, el granadino pisa fuerte al escenario del Bilbao BBK Live para conquistarlo. Para "partirlo" como suele referirse en gastronomía.
Esa actitud chulesca que rebosa le hace parecer inalcanzable y mientras toca Romero Santo, la sensación se vuelve aún mayor. Menudo paisaje sonoro en el que el recinto se ve envuelto. Los ritmos latinos le siguen durante Bailaora y 13 preguntas, y durante su concierto es inevitable no recordar su pasado. Viene a la cabeza Guerrera, tema que hoy canta con un ritmo muy diferente. Casi como su actitud ahora. También resuenan en ese viaje por su trayectoria los sintetizadores y el autotune a raudales. Y qué diferencia tan mayúscula entre el Pablo Enoc de antes y el que ahora llena el escenario Nagusia en el BBK Live de la capital vizcaína.
Sentado sobre una mesa llena de comida -de nuevo, esas referencias a la gastronomía-, saborea en sus labios las canciones de su nuevo álbum BRIGADO, su duodécimo proyecto, y también el que simboliza el agradecimiento y la paz mental después de años de éxito rotundo. Y qué mejor forma de mostrarlo que con Agradecío. Si el entrante era este nuevo disco, el primer plato sin duda es Ayer, otro de los imprescindibles de su discografía junto a Cuentámelo.
El segundo plato, a semejanza de un menú clásico, es el que más llena. Aquí se encuadran Romea y Julieto y Caravaggio. Es esta última, de hecho, una de sus más recientes incorporaciones y también una de las que más revuelo ha causado. Y es que el adelanto de su videoclip ya dejaba muchas pistas sobre cómo iba a ser el resto de hits de su disco.
La melancolía también se cuela entre los rincones del Nagusia del BBK Live. Te como la cara aporta esas notas dulces que tanta falta hacen en la cocina. Y, por si no fuera poco, Dellafuente brinda con Otra noche en Granada y un medley con Dile -pero esta vez el de Don Omar y su "otra noche, otra"-. El final se acerca minuto a minuto. El granadino deja para el final una de las joyas de la corona. "Dio tanto que se rompió". Y el público enloquece. Porque es un himno, porque es su esencia. Porque es Manos Rotas. Y si alguien vuelve a preguntar eso de "¿qué hace el granadino?", la respuesta está más que clara: Él hace -o cocina- su propio sonido. Él es Dellafuente.