Francisco 'Pancho' Ferraro, el primer entrenador que hizo campeón del mundo a Messi: "El partido va a ser impresionante, pero debe ser sólo fútbol"
El Argentina-Inglaterra de hoy será "un partido impresionante", pero debe ser sólo eso, un partido de fútbol, y nada más, dice Francisco Pancho Ferraro, el hombre que hizo campeón mundial a Lionel Messi por primera vez, hace ya 21 años en la Copa del Mundo Sub 20 de Países Bajos. "Se va a cantar por Diego (Maradona), se va a cantar por las Malvinas, pero el mensaje de Lionel Scaloni es el correcto", asegura Ferraro a EL MUNDO en Buenos Aires. Los hechos, así y todo, desmienten parcialmente a Ferraro. Los cánticos de los hinchas argentinos, que entonan también los jugadores de la selección, remiten insistentemente a la gesta de Diego Armando Maradona en México 86 y "a los pibes de Malvinas", en referencia a los soldados muertos en la Guerra de las Malvinas que la entonces dictadura militar libró con el Reino Unido de Margaret Thatcher en 1982. Argentina está con el corazón en la mano, en un miércoles que paralizará al país, porque se trata de un partido incomparable.
- ¿Funcionará ese mensaje de Scaloni?
- Es que tenemos que dar ese mensaje, es el correcto, no podemos mezclar absolutamente nada. Sabemos lo que es jugar con Inglaterra, pero debe ser un partido más.
- Los hinchas, y también los jugadores, recuerdan en sus cánticos a Maradona y las Malvinas. ¿No va a ser difícil abstraerse de eso?
- Este partido va a ser... va a ser impresionante. Hay que cantar por Diego, por las Malvinas, por el gol con la mano de Dios y por el golazo que Messi en su momento hizo exactamente igual ante el Getafe. La hinchada argentina en el estadio va a ser impresionante, y el equipo va a dar todo, el físico, el fútbol y el alma.
- Argentina no está exhibiendo el mismo nivel que en el Mundial de Qatar, ¿por qué?
- Porque evidentemente los años pasan y no te perdonan.
- ¿Y a Messi? ¿Qué le aportaron los años desde aquel jugador que usted dirigió a los 18 años?
- De su técnica mejor no hablemos, siempre fue sublime. Pero fue evolucionando, desde aquel jugador como puntero derecho, tan veloz e impredecible. Jugaba de extremo derecho o puntero derecho con la pelota pegadita al empeine del pie izquierdo. Te encaraba y enganchaba hacia adentro y era una asistencia o un remate al arco. Hoy vemos este Messi que camina y hay gente que cree que no está en el partido. Y no, él está buscando el espacio para recibir y después encarar. Cada compañero que ha jugado con él y juega con él tiene que estar muy atento, porque saca al conejo de la chistera. No sabes si te va a utilizar falsamente una pared o te la va a dar cuando tú crees que no te la va a dar. Está para la asistencia, está para el cabezazo, ha progresado también en el retroceso. En este Mundial lo he visto trabajar al lado del marcador de punta derecha, o sea, al lado de (Gonzalo) Montiel. Y eso hace que él esté muy metido en el partido. ¡Y los tiros libres! Pegarle desde 30 metros, desde 25 metros. Ha evolucionado un montón.
- Messi aprendió a ejercer de capitán, ¿no? Durante mucho tiempo, lo peor que podían hacerle era forzarlo a arengar al equipo.
- En aquel Mundial Sub 20 hubo pocas charlas grupales con el equipo, pero tras perder en el debut con Estados Unidos los junté en un salón y les ofrecí el micrófono a todos para que dijeran lo que sentían. Hablaron, hablaron varios. Pero Messi no. Dos días antes de la final ante Nigeria, todo fue diferente. Messi habló para todo el grupo y me dijo: "Quédese tranquilo, profe, que mañana ganamos".
- Y aprendió a no jugar.
- Sí, hubo un partido en el que no lo hice entrar y su molestia era evidente. Después vino a disculparse. Le dije que estaba todo bien, pero que no le hiciera eso a otro técnico. No me hizo caso, se lo hizo a todos...
- En aquel torneo, Argentina derrotó 3-1 en cuartos de final a España, ¿qué recuerda?
- Fue nuestro mejor partido en el torneo, Messi hizo el tercer gol, un golazo. Se acercó a la puerta del vestuario el presidente de la Federación Española, Ángel Villar, y me dijo: "Mister, ustedes son los campeones del mundo. Mis muchachos, seguramente, deben estar delante del espejo, peinándose y hablando por teléfono". Yo le dije que se venía Brasil, que iba a ser difícil, pero él me insistió. "No, olvídese, mis chicos se están mirando al espejo y los suyos se dejaron la piel en la cancha". Me dijo eso, lo recuerdo hasta el día de hoy.