Cultura

Grupo Frontera, la banda que une México y Estados Unidos: "Ahora que los latinos tenemos más voz no nos podemos quedar callados"

Grupo Frontera, la banda que une México y Estados Unidos: "Ahora que los latinos tenemos más voz no nos podemos quedar callados"

En abril de 2022, seis chavales con sombrero poblano, nacidos a ambos lados de la frontera de México y Estados Unidos, aparecieron por TikTok con una versión del No se va de Morat desprovista de su base pop y cargada de cumbia norteña mexicana. El que ponía la voz, Payo Solís, acababa de terminar el instituto en el Valle de Río Grande, en Texas. Sus colegas se dedicaban a la ganadería, la fotografía, las finanzas y la gestión de una empresa de camiones. Al menos, hasta entonces. Acababa de nacer el Grupo Frontera.

En cuatro años, tras el éxito viral de No se va, aquel sexteto de veinteañeros y treintañeros se ha convertido en uno de los grupos más sólidos del espectro latino con su inmersión en la música regional mexicana.Han colaborado con Bad Bunny, Shakira, Maluma, Carín León y Myke Towers.Han creado su propio sello discográfico, BorderTown Records, para lanzar a nuevos grupos del Valle. Y ahora van al asalto de Europa. Triste Pero Bien C*brón es su primer tour por nuestro continente, con inicio en París -25 de junio- y cuatro paradas en España: Barcelona, el 26 de junio; Gran Canaria, el 4 de julio; Marbella, el 6, y Madrid, el 9.

«Todo esto empezó con el sueño de juntarnos cada fin de semana para tocar en fiestas de quinceañeras y bodas y juntar un poco más de dinero para nuestras familias. No se va explotó y Julián [Peña, que toca las congas] fue el que dio el primer paso de renunciar al trabajo. Todos nosotros fuimos poco a poco dejando los nuestros porque nos querían en Houston o en California. Cuando le pones toda tu fe en Dios y confías, Él tiene un plan para ti», dice Payo Solís, al otro lado de la pantalla, acompañado por Juan Javier Cantú, segunda voz y acordeón.

Y lo hicieron así pese a que ninguno en la banda sabía nada de la industria musical, ni siquiera cómo debían hacer para que su música estuviera disponible en plataformas digitales. «No sabíamos nada, literalmente nada, sobre la industria, pero era un riesgo que teníamos que tomar si queríamos ver nuestros sueños realizarse. No sabíamos ni cómo subir nuestra música a las plataformas, buscábamos en Google y YouTube cómo hacerlo. Algunos no sabían muy bien ni lo que era TikTok en ese entonces», insiste el vocalista. Y fue, no sin cierta ironía, la red social china la que puso el primer ladrillo de esta carrera que empieza en Estados Unidos, pero que no se puede entender sin México y su folclore.

Todos los miembros de Grupo Frontera tienen algún vínculo con el país. O han nacido allí. O han pasado algún tramo de su vida en alguna de sus regiones. O sus familias proceden de México. Además, en las casas de todos ellos ha sonado la cumbia norteña -y otros géneros tradicionales como el mariachi o el tumbado- que ahora están presentes en sus canciones, en algunos casos mezclados con géneros urbanos actuales.

«Nosotros siempre hemos estado orgullosos de ser latinos, la cumbia norteña que hacemos es lo que crecimos escuchando acá en la casa. Siempre hemos intentado promover nuestra música, nuestro sonido, nuestra cultura», apunta Solís. Y sigue: «Nos encantaría pensar que al resto del mundo le está gustando escuchar la música con la que crecimos. En nuestro último EP, hay un bolero, Cuéntame, que yo recuerdo escuchar con ocho o nueve años en la camioneta con mi papá o en las carnes asadas con mi familia. Es un orgullo que la gente ahorita esté escuchando eso como si fuera algo más urbano».

Son un grupo que profundiza en esas raíces mexicanas, que su vida está entre Estados Unidos y México, ¿cómo se afronta la crimininalización que se ha extendido de inmigrantes como ustedes o su familia en Estados Unidos?
Somos gente de la frontera. Que se criminalice a los inmigrantes se siente más personal que para los demás. Tenemos familia, tíos, abuelos y hasta parejas que están tratando de arreglar su estatus migratorio y desde un inicio siempre hemos dicho que estamos aquí para ayudar a la gente lo más posible, para representar la cultura mexicana. Donamos a los consulados acá de donde somos, fuimos a donar al consulado de Monterrey a quienes están arreglando sus casos y no tienen dinero suficiente para pagar un abogado. Van más de 20 familias que han arreglado sus casos con nuestra ayuda.

Somos gente de la frontera. Que se criminalice a los inmigrantes se siente más personal que para los demás. Tenemos familia, tíos, abuelos y hasta parejas que están tratando de arreglar su estatus migratorio y desde un inicio siempre hemos dicho que estamos aquí para ayudar a la gente lo más posible, para representar la cultura mexicana. Donamos a los consulados acá de donde somos, fuimos a donar al consulado de Monterrey [en California] a quienes están arreglando sus casos y no tienen dinero suficiente para pagar un abogado. Van más de 20 familias que han arreglado sus casos con nuestra ayuda».

Los abuelos y los padres de Payo Solís cruzaron la frontera de México a Estados Unidos antes de que el naciera. Juan Javier Cantú nació en Monterrey. Beto Acosta, bajista de la banda, vivió gran parte de su vida en Reynosa, en el norte del estado de Tamaulipas. Y el nombre del grupo ya lo dice todo. Son hijos de ese paso fronterizo, viven a medio camino entre dos culturales, como tantos otros estadounidenses. Sobre todo, en los estados sureños.

«Sentimos dolor de ver cómo están tratando a nuestra gente. Esto pega en casa, en lo personal. Son cosas que hemos vivido y visto de frente. Nos da dolor ver que la gente está sufriendo lo mismo que sufrieron nuestros padres y nuestras familias», explica Solís. Y se suma, por primera vez, Cantú: «Esto refuerza nuestra idea de reivindicar la cultura mexicana porque no nos van a callar a los mexicanos ni a los latinos. Ahora que tenemos más voz, no nos podemos quedar callados. Todos tenemos que hablar y ayudar, no hay otra opción».

En esa vocación de ayuda, en distintos ámbitos, han querido profundizar los miembros de Grupo Frontera desde el inicio. En el arranque de su carrera, de camino a un concierto en Houston, un padre los contactó para que le cantaran No se va a su hijo con un cáncer terminal. Allí acudieron ellos para cumplir la petición de quien quería hacerle una despedida a su hijo con una canción de desamor y dolor. «El amor y el dolor siempre vienen juntos, no puedes tener amor sin saber que en un futuro habrá dolor. Cantarle al dolor y al amor es básicamente cantarle a lo mismo, en cualquier tipo de relación».


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