Cultura

Herminia Loh y Silver Chicón, la revelación del cine español contra todos los clichés: "Hemos aprendido a ocupar el lugar que nos pertenece"

Herminia Loh y Silver Chicón, la revelación del cine español contra todos los clichés: "Hemos aprendido a ocupar el lugar que nos pertenece"

Pocas disciplinas, artes u oficios incluso tan desprejuiciadamente trans como el cine. Está es su sentido y esencia el dudar, el mutar, el negarse a las frases hechas, el cambiar de forma, de sentido y hasta de sexo. Mantenía Pasolini que la única misión de ese extraño arte empeñado en replicar la realidad desde la consciencia de su ruptura no es otra que faltarle el respeto a las convenciones. No está claro que la definición valga de forma global para todo tipo de cine, pero encaja con la esencia misma de Iván & Hadoum, el segundo largometraje de Ian de la Rosa que, tras ser premiado tanto en la Berlinale como posteriormente en el Festival de Málaga, llega por fin a la cartelera. En él, todo se ofrece en el límite mismo de una revolución íntima de afirmación y de sentido. Y en el centro, Herminia Loh y Silver Chicón convertidos en los actores revelación del año por su empeño cierto de ser exactamente lo que quieren ser contra las normas, las formas establecidas y las convenciones de las que hablaba Pasolini. Lo que vale para sus personajes vale exactamente igual para ellos.

«Llegué a la película casi por casualidad», cuenta Silver. «Unas amigas me hablaron que un cásting buscaba una persona muy específica. Un hombre trans andaluz. Yo llevo más de diez años en Londres y mi experiencia como actor hasta la fecha había sido casi inexistente. Pero me presenté y aquí estoy», añade. A su lado, Herminia relata algo parecido por azaroso y extraordinario. «Por lo visto, un día estaba Ian, el director, escuchando la radio y hablaban de una cantante hispano-marroquí, pero catalana. Se puso a buscar en Google si podría existir algo parecido pero de origen andaluz. Y dio conmigo», dice. A los dos les une el haber nacido de forma física, figurada o las dos cosas en el lugar casi opuesto en el que han acabado. Y es justo ahí, en la coincidencia entre la ficción y la realidad, en el paralelismo entre las personas y los personajes, donde Iván & Hadoum se hace fuerte y crece contra las reglas y los lugares comunes. Dentro y fuera de la pantalla, trans.

La película cuenta básicamente una historia de amor; una historia tan clásica como la de Romeo y Julieta, por ejemplo, pero desde otro lugar, el contrario probablemente. Sus ingredientes no solo son poco habituales, sino directamente ajenos a definición alguna. El personaje de ella, por española y por marroquí, no es del todo ni de aquí ni de allá. El de él es un joven transgénero alérgico a nada que no sea su voluntad de ser lo contrario de lo que los demás esperan de él. Su romance no discurre en un espacio más o menos idealizado, sino en los campos de plástico de una Andalucía esencialmente cierta. Almería, que es donde estamos, no es Verona. La Almería que se ve en la pantalla nada tiene que ver con el escenario protocolario y por fuerza falso de un western imposible. La Almería que se ve es la que es, la que ha querido ser contra la ficción misma del cine.

"Lo bonito de ser trans es reinventarse sin caer en la dictadura de una masculinidad hegemónica y tóxica"

Silver

Cuenta Silver que nació en Granada hace ya 40 años. Pero que se crió en Málaga con nombre y cuerpo de mujer. Y así hasta que con apenas 20 años cumplidos puso tierra de por medio con su pasado, se fue a Madrid y de allí a Londres, donde reside ahora. «Quiero creer que la vida de Iván, mi personaje, y la mía se parecen en cuanto en la afirmación de quienes son. Pero el camino hasta ahí es muy diferente. Él se queda en su tierra porque solo allí se imagina y quiere vivir. Mi caso es distinto. Yo me fui construyendo poco a poco. Crecí sin referentes o, mejor, crecí buscando los referentes hasta conseguir ser lo que quería ser. Al principio me identificaba como lesbiana, luego queer y finalmente trans. Ha sido una evolución hasta dar con Silver. ¿Que por qué Silver? Me gusta y me recuerda a mi antiguo nombre de mujer. Nada más. El nombre que aparecerá en mi DNI será (todavía está pendiente) Silver Chicón», comenta.

A su lado, Herminia recuerda su infancia en Tetuán donde nació hace 33 años. Su padre es de allí y su madre de La Línea de la Concepción. «Me eduqué en un instituto español en el que estaba prohibido hablar darija. Decían que era para hablar bien castellano. Era pequeña y no era del todo consciente. Mi madre me decía que me esforzara en hablarlo, que de mayor me arrepentiría. Ahora, lo hablo bien. Tengo más dificultades con el árabe clásico que leo y escribo, pero que no me entero al escucharlo», dice, se toma un segundo y sigue. Cuenta que con 18 años llegó a Sevilla a estudiar arquitectura técnica. De ahí pasó a trabajar a la ingeniaría fotovoltaica. «Hasta hace tres años que decidí ser lo que quiero ser. No me veía trabajando en la empresa privada. En verdad, acabé por estudiar lo que estudié por eso de que si la chica es lista, pues que haga ciencias. Pero lo que me gusta y a lo que me dedico es a la música», comenta para dar fe de la que, a su manera, también es una transición como la de Silver.

Digamos que la ficción se tropieza con la realidad con una tozudez de pedernal. La película tiene mucho de oda a la convivencia, pero sin descuidar los muchos peligros que siempre amenazan. No solo es una historia trans, ni solo una historia de racismo, ni solo una historia de rebelión contra la autoridad. Es todo eso y, ya se ha dicho, una historia de amor. Y lo es desde la más entregada desnudez. Insiste el director en que Almería es habitualmente un lugar en el que se ruedan series de televisión fantásticas y hasta películas del antiguo egipcio. Pues bien, la idea es devolver al espacio condenado a ser un plato de ficciones cinematográficas, por definición siempre falsas, su verdad más íntima. Y ahí mismo se encuentran tanto los personajes como Herminia y Silver.

"Fui educada en la vergüenza, en pasar desapercibida, en no dar tu opinión. Romper con todo esto es complicado"

Herminia

«En realidad», toma la palabra Herminia, «mi personaje tiene algo con el que es fácil identificarse. Ella es una mujer con las ideas claras y muy impulsiva que no se plantea nada. Simplemente, se ha encontrado a muchos capullos en su vida y se enamora de Iván porque lo que ve en él es algo diferente que no tiene nada que ver con esa masculinidad hegemónica tan cargante. A veces, un poco de ternura es suficiente para enamorarse». Pausa. «Esa capacidad para tomar las riendas se la envidio a Hadoum. Yo fui educada en la vergüenza, en pasar desapercibida, en no dar jamás tu opinión. Romper con todo esto es complicado. No es solo cambiar tu forma de ser, es rebelarte contra todo lo que te han enseñado y contra todo lo que has vivido. Yo he empezado a dar mi opinión de mayor, cuando he sido independiente».

Silver dice que gracias a su personaje y a la cinta ha podido reconectar con su tierra a la que tenía abandonada como lastre de un pasado ya olvidado. «Me ha pasado que familiares lejanos con los que no había tratado en absoluto me han escrito para felicitarme tras ver la película. Y lo han hecho dirigiéndose a mí en masculino. Ha sido muy emocionante porque he sentido que, de alguna manera, volvía a la casa que dejé», dice. En lo que llama su búsqueda, Silver habla del peligro de escapar de una caja para meterse en otra. «Para mí, lo bonito de ser trans no es solo reinventarse en lo que quieres ser; es reinventarse, pero de otra manera, sin caer en la dictadura de una masculinidad hegemónica y tóxica. Y no es fácil. Porque de la misma manera que no hay modelos para ser trans, tampoco abunda los modelos de masculinidades que no caigan de manera casi inconsciente en comportamientos sexistas o misóginos. Y, además, tampoco reniego de lo que fui. Tengo toda una experiencia detrás que no se puede ni quiero borrar. No puedo ni quiero sentir vergüenza de lo que fui por ser ahora lo que soy», afirma con una contundencia hasta orgullosa de su trabalenguas. Y añade: «Son muchas las capas y los peligros. No solo es el sexo, también están ahí la raza, la clase... Hay que tener cuidado y no por salir de una caja acabar en otra», repite.

Como sus propios personajes y, apurando, como la propia película que interpretan y hacen suya, una y otro, Herminia y Silver ha logrado ser lo que son contra casi todo. «Hemos aprendido a saber ocupar el lugar que necesitamos y que nos pertenece. Somos lo que somos y nos vamos a respetar», concluye ella y él le da la razón. Iván & Hadoum, una película trans.


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