Economía

La OCDE eleva al 2,2% el crecimiento de España en 2026, que será “resiliente” a pesar de la guerra en Irán

La OCDE eleva al 2,2% el crecimiento de España en 2026, que será “resiliente” a pesar de la guerra en Irán

La OCDE ha elevado al 2,2% el crecimiento del producto interior bruto (PIB) de España para el año 2026, una décima más de lo calculado en sus anteriores proyecciones de marzo, y destacan que la actividad económica será “robusta” y “resiliente” a pesar de los efectos económicos de la guerra en Oriente Medio, que provocarán una ralentización global.

La organización de las economías desarrolladas ha publicado este miércoles la actualización de sus previsiones económicas y, a pesar de la mejora para 2026, mantienen en el 1,7% el avance proyectado para 2027. España es la única gran economía del euro a la que se le revisa el crecimiento al alza, con un avance que casi triplicará al de la zona euro (0,8%) y muy por encima de Alemania (0,7%), Francia (0,7%) e Italia (0,5%).

Si bien la demanda interna de la economía española se mantendrá sólida gracias al “sólido” mercado laboral y el crecimiento de los salarios reales, el encarecimiento de la energía por el conflicto en Irán pesará en la actividad.

La OCDE anticipa una aceleración de los precios, alimentada por el encarecimiento de la energía. El Índice de precios al consumo armonizado subirá al 3,3% en 2026, frente el 2,7% en el que terminó 2025, y se prevé que la inflación se modere al 2,9% el año que viene.

“La exposición de España al conflicto en desarrollo en Oriente Medio es limitada, principalmente a través de unos precios de la energía más altos que han sido parcialmente amortiguados por el paquete de ayudas temporal de 5.000 millones de euros aprobado por el Gobierno”, destaca el organismo en su ficha sobre el país.

El organismo con sede en París subraya el vigor de la economía española en varios aspectos: desde el flujo de crédito a las empresas privadas hasta las exportaciones, a pesar de la guerra comercial desatada por Donald Trump. La inversión, señala la OCDE, se va a reforzar en el horizonte de previsión, gracias a la construcción de vivienda y al despliegue de los fondos europeos, ya en el tramo final.

Sin embargo, un conflicto prolongado en Oriente Medio sigue siendo el principal riesgo a la baja en la economía española, ya que “podría intensificar las disrupciones energéticas” y mantener las presiones sobre los precios. A cambio, podría darle un empujón al turismo en España, al ser considerado un destino más seguro que la competencia en destinos cercanos a Oriente Medio.

Sobre las cuentas públicas, la OCDE anticipa que el déficit se situará en el 2,2% del PIB tanto en 2026 como en 2027. La recaudación sigue con mucho tirón, pero ese avance de los ingresos será compensado por el incremento del gasto en defensa, por las medidas para paliar los efectos de la guerra y por el coste de la actualización de las pensiones, que será mayor de lo previsto por la aceleración de la inflación. La deuda pública se situará ya este año por debajo del 100% del PIB, en el 98,5%, mientras que la ratio se recortará al 97,3% el próximo.

La OCDE plantea priorizar la recuperación del espacio fiscal, empezando por redirigir las medidas aprobadas frente al conflicto hacia los grupos más vulnerables. “Afianzar la senda de consolidación al tiempo que se acelera la reducción del déficit ayudaría a reconstruir los colchones fiscales ante las presiones crecientes del gasto vinculado al envejecimiento”, apunta el organismo.

En materia energética, si bien la OCDE destaca la “sólida expansión de las energías renovables”, pero para que estas ventajas se manifiesten por completo es necesario acelerar los procesos de aprobación de permisos, las inversiones en redes y en almacenamiento energético. Estas medidas, dice la organización, mejorarían la seguridad energética y apoyaría las inversiones y el crecimiento a largo plazo.

El Ministerio de Economía, en una valoración remitida a los medios de comunicación, ha destacado que, con estas previsiones, “España refuerza el liderazgo en crecimiento económico entre las grandes economías europeas”. Y que la OCDE reconoce el vigor del mercado laboral y la efectividad de las medidas desplegadas para hacer frente a los efectos económicos del conflicto.

La economía mundial, “bajo presión”

La OCDE anticipa una desaceleración del crecimiento mundial (2,8%) y de las economías avanzadas (3,0%) en un momento en el que la actividad global “está de nuevo bajo presión”. “Las disrupciones en los cargamentos a través del estrecho de Ormuz, junto con los daños a las infraestructuras energéticas, han disparado los precios de la energía y han incrementado el coste de los fertilizantes y otros insumos críticos para la industria”, dice el economista jefe, Stefano Scarpetta, en la introducción del informe.

Así, diseñan dos escenarios para su previsión de crecimiento: uno con una duración limitada y otro de mayor duración y más consecuencias negativas sobre el tejido productivo. En el peor de los escenarios, la ralentización de la economía mundial sería más acusada (2,1% en 2026) y se ralentizaría hasta el 1,8% en 2027 “empujando potencialmente a algunas economías a la recesión, o cerca”.

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