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Los instantes de Beccacece y la generación del Valle de los Sueños

Los instantes de Beccacece y la generación del Valle de los Sueños

El fútbol son instantes, y eso Beccacece lo sabe muy bien. El entrenador de melena rubia, originario de la ciudad de Leo Messi y Ángel Di María, ha clasificado a Ecuador para las eliminatorias de un Mundial, haciendo historia con un conjunto que prometía mucho y que, aunque decepcionó al perder contra Costa de Marfil y empatar con Curazao, ha superado las expectativas de los que conocían la calidad del equipo.

No ha sido fácil llegar hasta ese punto. Los rumores de que el que fuera entrenador del Elche iba a apostar por dirigir a Chile y los tropiezos en los primeros partidos del Mundial, lo envolvieron en un ambiente de críticas y de absoluta desconfianza por parte de la afición ecuatoriana. Ahora, tras situar a la selección en una posición que no alcanzaba desde hacía 20 años, las críticas se han transformado en gloria. "Hemos logrado lo imposible. Es la mayor victoria de Ecuador en un Mundial. Celebradlo con una cerveza y con la familia; me imagino a 19 millones de ecuatorianos abrazándose", comentaba el técnico argentino tras vencer a Alemania, la cuatro veces campeona del mundo.

Ese partido, que le dio a la 'Tri' el pase a los dieciseisavos de final, dejó además una imagen para el recuerdo: la del seleccionador encaramado a la grada del MetLife Stadium de Nueva York, abrazando a su familia y mostrando su desahogo después de semanas difíciles. Quien fuera la mano derecha de Sampaoli en el Mundial de 2018 y disipara los rumores sobre un supuesto enfrentamiento con Messi por corregir al argentino durante un entrenamiento dirige, desde 2024, a una generación de jugadores repleta de talento. Moisés Caicedo es la estrella indiscutible de la selección y, junto a Willian Pacho, Piero Hincapié, Gonzalo Plata y Alan Franco, entre otros, personifica una promoción de futbolistas llamada a marcar una época en el fútbol ecuatoriano.

A ellos se suman Kendry Páez y Pedro Vite. Los siete comparten un mismo origen futbolístico: se formaron en Independiente del Valle. Sea o no casualidad, esto tiene más que ver con las raíces que con el azar. Independiente del Valle es un club de Sangolquí, a las afueras de Quito, que ha formado a una generación que hoy lleva a Ecuador a un lugar histórico en el fútbol. Todos ellos comparten un relato marcado por los campos de tierra y las porterías sin redes, ese fútbol de barrio que refleja las dificultades de un país y que hoy tiene su recompensa en los campos de la competición más importante del mundo.

El nombre del complejo en el que tiene su sede el club que formó a estos internacionales, el Valle de los Sueños, cobra hoy sentido. Las flores que vendía Moisés Caicedo a las puertas de un cementerio para ayudar a su familia, la casa de caña y madera en la que creció Gonzalo Plata o el dorsal 51 que luce Willian Pacho en homenaje a su madre fallecida se comenzaron a trasformar en el Valle de los Sueños y hoy llegan a un Mundial. Bajo las órdenes de Beccacece, todas esas historias convergen con el objetivo de devolver a todo un país la ilusión a través de lo más importante de las cosas menos importantes, el fútbol.

Beccacece llegó a Ecuador entre dudas y con la presión de dirigir a una generación prometedora. Menos de dos años después, ha conseguido que ese talento encuentre un rumbo. Ahorase enfrenta ante México y será en casa del rival donde tendrá una nueva oportunidad para seguir demostrándolo. Pase lo que pase, lo que ya ha conseguido es hacer a este equipo capaz de competir.


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