Mauricio Pochettino (Murphy, 1972) ya no puede dar un paseo por la playa cercana al complejo Orange County Great Park, en Irvine, al sur de Los Ángeles donde está concentrada la selección de Estados Unidos. Hace unos meses nadie le reconocía. Incluso ha recibido alguna broma de que le podrían haber confundido con el actor australiano Russell Crowe. Lo cierto es que el arranque de la selección norteamericana en este Mundial, clasificada primera de grupo tras golear a Paraguay (4-1), vencer a Australia (2-0) y caer en el último suspiro ante una desahuciada Turquía (2-3) ha hecho que se vuelvan los ojos a este argentino y a su cuerpo técnico, plagado de españoles como Jesús Pérez, su mano derecha, Toni Jiménez, ex portero del Espanyol, y su preparadora física, Silvia Tuyà. Para todos era su primer equipo nacional, aunque llegaron con un bagaje espectacular en grandes clubes como Tottenham, PSG o Chelsea. Ahora les espera Bosnia en el primer cruce y, en el horizonte, Bélgica o Senegal, con la posibilidad de medirse con España en cuartos.
- Cuénteme el secreto.
- Creo que hemos desarrollado un plan de juego que los chicos han aplicado de una manera increíble. En todas las líneas hemos tenido una perfecta combinación porque contamos con jugadores de muy buen nivel, pero, además, se han aplicado. A eso sumaría la dinámica fuera del campo, que es la de una familia.
- Apenas lleva año y medio al frente de la selección. Sustituyó en septiembre de 2024 a Gregg Berhalter tras una desastrosa Copa América y ha transformado al equipo.
- Siempre digo que lo mínimo para conocer a los jugadores en una selección son cuatro años y cuando nosotros llegamos apenas quedaba uno y medio para el Mundial. Ha sido mucho trabajo, porque la situación era grave. Era de ponerse a trabajar y de crear un plan estratégico para llegar bien. Y eso pasaba por construir, pero también por seguir tirando paredes, con una limitación de tiempo muy grande. Todo tenía que ser muy precipitado.
- ¿Qué era lo más urgente?
- Cambiar la mentalidad. Sin duda. El equipo no había necesitado disputar eliminatorias y la sensación era de que no necesitaba competir, y muchos de sus integrantes pensaban que ya por su nombre o por estar jugando en algunos equipos importantes, obtenían el derecho a sentirse partícipes ya de la Copa del Mundo, sin probar anteriormente que estaban capacitados. Entonces, el mayor problema fue convencer al jugador de que se empezaba a jugar este Mundial en el momento en que nosotros llegamos. La Copa del Mundo empezaba en el primer entrenamiento. Porque lo importante era llegar bien y necesitábamos conocernos para, a través de nuestra filosofía, generarles los hábitos bajo nuestros principios y estándares.
- La nómina de seleccionables incluye jugadores que están haciendo su carrera en Europa, ¿qué les faltaba para rendir a este nivel?
- Son jugadores de un buen nivel físico y técnico, pero les faltaba un punto competitivo que quizá sí tienen en sus clubes y que no mostraban cuando se juntaban en la selección. Y es que tampoco han disputado torneos en los que se motivaran, les faltan competiciones que les generen esa motivación que ahora sí han encontrado en el Mundial. Este país tiene una identidad competitiva muy grande y eso teníamos que transmitirlo en el campo.
- Eso ha enganchado a los espectadores, ¿esperaban esa respuesta que se ha visto en los estadios?
- No contábamos con esa comunión entre la gente y el equipo. Lo del público en Los Ángeles ha sido espectacular, el jugador número 12, algo fundamental y que tienen selecciones como Argentina o España. Creo que en los amistosos con Senegal en Charlotte (3-2) y Alemania en Chicago (1-2), se generó un optimismo que ha crecido con el arranque de la competición. Por eso queremos ser competitivos y que la gente se sienta orgullosa, luego vendrá ganar.
- Se ha hecho famosa su frase de Why not us?' (¿Por qué no nosotros?)
- Y es así. Lo han hecho otras selecciones que nadie imaginaba, ¿por qué no nosotros? Hay que creer, hay que soñar. Además, esa frase me gusta porque us también son las siglas de United States. ¿Por qué no Estados Unidos?
- ¿Qué cultura de fútbol se ha encontrado alrededor de la selección?
- Para empezar, aquí es soccer, algo diferente a nuestro fútbol porque es un deporte de entretenimiento. En la MLS no hay descensos, no hay ascensos. El fútbol para nosotros es competitivo, todo el año te estás jugando algo, pero aquí si pierdes un partido no pasa nada. Hay momentos en que un equipo lleva tres meses sin funcionar y lo que hacen es pensar en la siguiente temporada. Viven en una cultura diferente y teníamos que cambiar eso. En la mente de los aficionados y de los periodistas, que viven un mundo en el que el equipo que sale último en la NBA elige primero en el draft. Te premian por ser último. En nuestra cabeza competitiva, la de nuestro fútbol, eso no entra. Es lo que nos encontramos y poco a poco vamos trabajando para cambiarlo.
- Tras la derrota ante Turquía, afeó a la prensa que fueran tan críticos con el equipo.
- No, tampoco fue así. Es que me hablaban de tópicos, que a mí no me gustan, y les dije que primero debían llegar las felicitaciones porque el objetivo estaba cumplido. Al final, en ese partido dimos posibilidad a muchos jugadores de competir, de estar mucho mejor y creo que ahora somos un mejor equipo para enfrentarnos a lo que viene, que es Bosnia.
- ¿Hay presión alrededor?
- No. Hay expectación. Nosotros hemos trabajado mucho en ese apartado psicológico para que cualquier tipo de expectativa por ser anfitriones del Mundial o, si le quieres decir presión, transformarlo en energía. Yo creo que el equipo ha hecho un gran trabajo a nivel mental, porque no ha sentido el peso de tener que rendir. Hemos jugado con total libertad y hemos hecho un fútbol atractivo. Y creo que eso habla muy bien de esa capacidad mental de los jugadores.
- ¿Y si aparece ahora esa presión?
- No, no creo, porque ya la dinámica es diferente. Ellos ya sintieron lo que es jugar esta Copa del Mundo. Siempre lo más difícil es el primer partido. Después podrás jugar mejor o peor, puedes encontrarte con equipos que te puedan poner las cosas difíciles, pero yo creo que, siempre, la presión históricamente se siente en el primer partido. Eso lo hablé hace poco con Jorge Valdano, que me decía, por su experiencia, que lo difícil es gestionar los nervios y las expectativas en los primeros partidos. Y a partir de ahí, es jugar y seguir.
- En este Mundial están siendo protagonistas grandes jugadores que ha entrenado: Messi, Kane, Mbappé o Neymar... le falta un español.
- No, porque a Cucurella también lo tuve en el Chelsea (se ríe). Son todos grandísimos jugadores de grandes equipos.