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Merlier abrocha su triplete en el Tour tras una espeluznante caída de Gaviria

Merlier abrocha su triplete en el Tour tras una espeluznante caída de Gaviria

El vértigo convertido en drama, en caídas que saltan el corazón. Se iba salvando este Tour de Francia de montoneras espeluznantes, de incidentes y heridos graves. Pero al quinto sprint todo saltó por los aires con un 'afilador' (rueda delantera con rueda trasera) de Fernando Gaviria, el veterano y esforzado velocista colombiano del Caja Rural. Cayó a falta de 300 metros de la meta de Chalon sur Saone y tras él otro buen puñado de ciclistas -entre ellos Godon y el ganador del miércoles, Waerenskjold-. Entre los que sobrevivieron, repitió triunfo Tim Merlier, el poderoso belga que firma su triplete de triunfos en el Tour. [Narración y clasificaciones]

No hay nadie como el del Soudal, ni el frustrado Jasper Philipsen (tercero) con todo el trabajo del Alpecin e incluso Mathieu Van der Poel a su servicio. Tour maldito para el belga y bendito para su compatriota, vencedor también en Pau y Bergerac. Seguramente el último sprint masivo de este Tour en el que vienen amenazantes los Vosgos, aunque por muchos momentos estuvo a punto de no serlo.

Porque, el sopor de la etapa se vio azotado por la valentía del Lidl-Trek, un equipo entregado a la causa de Mads Pedersen. A falta de 35 kilómetros, con la última y pequeña cota del día por ascender (Montagny-lès-Buxy), le dio por enredarlo todo. Ataque tras ataque, empezando por Quin Simmons, siguiendo por el propio Skeljmose (octavo en la general) y hasta Pedersen, en repetidas ocasiones, en primera persona. No lograron su objetivo, pero ese sí brindaron un estupendo espectáculo.

El día después de la etapa más rápida de siempre (50,9 km/h), el Tour de Francia había amanecido en el circuito de Magny-Cours, como un guiño a su frenético desempeño. Otra jornada reservada para los sprinters. Algo más larga (179,1 kilómetros) y ligeramente más ondulada que la previa y con alguna tormenta aliviando el recorrido hacia Chalon sur Soane.

Cinco veces terminó el Tour en la ciudad a orillas del Saona y sólo en dos hubo volata -Rik Van Linden en 1975 y Dylan Groenewegen hace siete años-. Pero esta vez resultó irremediable. El quinto sprint del Tour tras la sorpresa de Waerenskjold en la previa era la ocasión para los que aún no pescaron. Tipos de enorme caché como Philipsen o Girmay. Pero fue el triplete de Merlier, seguido por Kooij.

Tras un sprint intermedio algo polémico en el que Pedersen siguió sumando puntos para su maillot verde, al tipo más osado del Tour, Baptiste Veistroffer (Lotto Intermarché) se le unieron el veterano Damiano Caruso (Bahrain Victorious), Ewen Costiou (Groupama-FDJ United) y Mattéo Vercher (TotalEnergies). Cabalgaron con un minuto de distancia sobre el pelotón kilómetros y kilómetros y finalmente solo Veistroffer mantuvo el empeño. Hasta que fue atrapado a falta de 33 kilómetros cuando los fuegos artificiales del Lidl.


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