Francia ha sufrido durante esta semana una histórica ola de calor que ha dejado llamativas imágenes como la de los parisinos bañándose en una zona habilitada por el ayuntamiento de la ciudad en el canal de Saint-Martin, que conecta el Bassin de la Villette con el río Sena.
Precisamente en la capital francesa hay una infraestructura para combatir el calor que sustituye a los tradicionales aires acondicionados y que no es habitual en Europa. Se trata de una gran red de refrigeración urbana que se basa en aprovechar el agua fría del río Sena.
El sistema se comenzó a planificar en la década de los 90 y cuenta en estos momentos con 120 kilómetros de tuberías subterráneas que suministran agua refrigerada a lugares públicos como museos, hospitales, colegios y otros edificios públicos. Algunos ejemplos son el Museo del Louvre o el Grand Palais. El agua, además, también llega a ciertos hoteles de lujo y a algunas zonas de oficinas.
Tal y como explican desde el medio de comunicación británico The Guardian, el agua fría del río Sena se bombea por una tubería, que discurre justo al lado de una segunda tubería que transporta agua caliente procedente de los edificios de la ciudad. Una fina pared metálica las separa y un intercambiador de calor permite que el calor del agua caliente de la ciudad pase al agua fría del Sena sin que los fluidos lleguen a entrar en contacto.
Finalmente, esa agua más fría se hace circular por los edificios conectados al sistema de refrigeración y el agua del Sena se devuelve al río ligeramente más caliente que cuando entró en las tuberías.
En ese sentido, cabe destacar que los estudios de seguimiento realizados señalan que el aumento de temperatura del agua que regresa al río Sena se encuentra dentro de los límites medioambientales.
Ampliación de la red de refrigeración
Aunque el plan inicial fue elaborado por una filial de la empresa eléctrica municipal, Engie, en el año 2022 fue la empresa Fraîcheur de Paris (cuyo nombre se traduce como "la frescura de París") la que se hizo cargo del contrato. El mismo tiene un valor de 2.400 millones de euros, una duración de 20 años y recoge una gran ampliación de la red de refrigeración.
En concreto, Fraîcheur de Paris prevé triplicar el tamaño del sistema de tuberías subterráneas, ampliándola a todos los distritos y llegando a más de 3.000 edificios, incluidas infraestructuras esenciales como hospitales, colegios, guarderías y residencias de ancianos.
Al respecto, el portavoz de Fraîcheur de Paris, Tim Guigon, ha afirmado que "no todos los edificios de París tienen las mismas necesidades de refrigeración, ni todos son aptos para conectarse a la red. La cifra de 3.000… refleja una trayectoria de desarrollo realista. El objetivo es pasar de una red histórica centrada en grandes edificios terciarios a una infraestructura que abarque toda la ciudad".