Era susto o muerte el cruce que les esperaba. Japón y Suecia salieron al estadio de Dallas sin saber muy bien qué les convenía más y acabaron con dos rivales campeones del Mundo. A Japón le espera en Houston el próximo domingo Brasil y a Suecia los cuatro puntos le dan plaza entre los ocho mejores terceros, pero tardará en conocer su rival, que podría ser Francia. Huesos duros de roer. Tampoco lo tendrá fácil Países Bajos primera de grupo, que venció a Túnez y mira a Marruecos.
No hicieron cuentas sobre el césped ni se especuló en los banquillos, centrados en sacar un partido que, en la primera parte, fue dominado por Japón. De hecho, llegar al descanso con un empate a cero fue una proeza para los suecos. Quisieron apretar desde el inicio, encadenando saques de esquina con lo que hacer sufrir por altura a los japoneses y a su portero Suzuki. Graham Potter había movido su banquillo tras la dolorosa goleada que les endosó Países Bajos, dándole más galones a Ayari y poniéndole de escudero a Lindelöf, como hace Emery en el Aston Villa. El primer susto lo dio una cabalgada de Maeda, aunque el primer disparo fue de Bernhardsson. Desde ahí, se desdibujaron y fueron los nipones quienes pisaron con más intención, que no ocasiones, la zona de castigo. Maeda parecía acelerar el partido cuando quería, atrapando a Suecia en su presión, sin saber contener a los japoneses y mucho menos amenazar. Isak y Gyökeres, acompañados de Elanga, no tocaron balón en toda la primera parte.
Para colmo, a la media hora recibió el mazazo de la lesión del central del Atalanta Hien, que se fue directo al vestuario sin poder apoyar la pierna izquierda. Fue valiente Potter y buscó más talento mandando al campo a Bergvall para que auxiliara a Ayari y el capitán Lindelöf dio el paso atrás. No sirvió de nada porque Suecia solo pudo ser un equipo reactivo.
Las ocasiones eran japonesas. El portero Zetterstrom, titular tras la goleada de su colega Nordfeldt, pudo atajar sin problemas el tiro manso de Sugawara, pero tuvo que meter una manopla salvadora para atajar el envenenado de Nakamura al filo del descanso. Aún tuvo tiempo Gyökeres de buscar los tres palos, pero el golpeo para el que tuvo que ir haciendo hueco en la medialuna, se le fue a la izquierda.
No dejó de decepcionar Suecia en el arranque de la segunda parte. De aquel equipo que goleó a Túnez en la primera jornada con una efectividad espeluznante no queda ni la sombra. Volvió a estar muy sometida y lo pagó. Se le fue alto un latigazo de Tanaka, probó Kamada de nuevo al guardameta sueco, aunque en fuera de juego, y la tercera llegó el gol. El centrocampista del Eintracht Doan le filtró la pelota al punto de penalti a Maeda para abrir el marcador.
Ese resultado, con Países Bajos ganando en Kansas -1-2 ante Túnez con tantos de Brobbey, Skhiri en propia puerta, y Mastouri para los norteafricanos-, dejaba a los japoneses a un gol de ser primeros de grupo y esquivar a Brasil, pero a los nórdicos les ponía con un pie en casa, porque con tres puntos no tenían garantizado estar entre los ocho mejores terceros.
Fue el momento en que despertaron con un destello de Elanga. Se fabricó un golazo con un golpeo a 121 kilómetros por hora desde el pico derecho del área que Suzuki ni vio. Se activó Suecia y forzó de nuevo al cancerbero nipón a atajar un tiro raso envenenado de Isak.
El 1-3 de Van Hecke en Kansas volvía a reservar la primera plaza para el equipo de Koeman y se garantizaba a Marruecos como rival. Era en Dallas donde estaba en juego el resto del futuro. A Japón le quedaban 25 minutos para determinar si sería primero o segundo, y por tanto, se cruzaba con Brasil, a Suecia para resolver las dudas sobre si pelear por una victoria que le ponía cara a cara con la Canarinha o se conformaba con ser tercero, aunque eso significara que en el horizonte pueda aparecer Francia.
Pensó Potter que era mejor saber ya que esperaba Brasil y lanzó a su equipo a por la victoria, encerrando a Japón y obligando a Suzuki a salvar de manera espectacular un cabezazo de Isak a saque de esquina. Querían los nórdicos, pero no pudieron. Estarán entre los mejores terceros, pero tendrán que esperar.