El fútbol guarda historias de superación que, en muchas ocasiones, suelen ver la luz en el ambiente mundialista, cuando los aficionados se interesan por esos jugadores con nombres desconocidos y, a veces, impronunciables, que irrumpen gracias a actuaciones estelares. Eso ha pasado con Nestory Irankunda, el delantero de la selección de Australia que, a velocidad de un rayo (en sentido figurado y literal), ha impresionado tanto por su talento en el campo como por su complicada infancia.
Criado en Australia, nació en Tanzania, en un campo de refugiados. Su familia se vio obligada a abandonar su tierra, Burundi, un Estado soberano ubicado en la región de los Grandes Lagos de África Oriental, donde las condiciones de vida son extremadamente difíciles debido a la pobreza.
En 1993 estalló en Burundi una guerra civil que se extendió hasta 2005. Fue este conflicto armado el que hizo que la familia de Irankunda se viera obligada a abandonar su tierra y exiliarse en un campo de refugiados en Tanzania. Allí nació y vivió durante sus tres primeros meses de vida el delantero australiano. "Cuando estalló la guerra civil, no tuvieron otra opción. No querían perder la vida. Mi hermana mayor estaba enferma y estuvieron a punto de abandonarla, pero papá no podía, ama a su familia y haría cualquier cosa por sus hijos", reconocía el propio jugador a The Canberra Times.
Sin embargo, en busca de un futuro mejor y tras recibir asilo, la familia acabó desplazándose hasta el país que vería crecer a una de las estrellas de su actual selección: Australia. Pasaron ocho años en Perth antes de trasladarse a Adelaida, donde Nestory comenzó a mostrar su nivel y a destacar sobre el resto de los niños cuando tenía un balón en los pies.
Con 15 años ya había debutado con el Adelaide United, el club de su nueva ciudad, demostrando que su potencial era enorme. Pronto llegaron las llamadas y las ofertas de grandes clubes. Su explosividad y su velocidad descomunal lo situaron en la órbita del Bayern de Múnich.
EL SALTO A EUROPA
Con apenas 18 años, el traspaso se hizo realidad e Irankunda se enfundó la camiseta de uno de los clubes más grandes de la historia, aunque no la del primer equipo. El joven solo jugó con el filial, aunque dejó buenos números: cuatro goles en tres partidos.
Muchos lo comparaban con Alphonso Davies, y lo cierto es que varias cosas tienen en común, tanto dentro como fuera del campo. Ambos son perfiles explosivos y la vida del lateral del Bayern tampoco ha sido un camino de rosas. Los padres del jugador, originarios de Liberia, se refugiaron en Ghana, donde nació el internacional canadiense.
A diferencia de este, Irankunda salió del Bayern en el mercado de invierno del mismo año en el que llegó. Debido a su escasa participación, el conjunto alemán buscó una cesión para que pudiera demostrar su potencial. Aterrizó en el Grasshopper, un equipo de la liga suiza, donde firmó su primer contrato profesional.
Aunque su mejor versión la mostraría en el Watford, el club que lo fichó por tres millones de euros el pasado verano. Titular indiscutible y, aunque todavía no ha conseguido llegar a la Premier League, allí está demostrando todo su potencial. Lo ha hecho en Inglaterra, pero su irrupción mundial, nunca mejor dicho, se ha producido en este verano.
Con tan solo 20 años, y en el debut de Australia frente a Turquía, Irankunda se convirtió en el goleador más joven de su selección en esta competición. Tras ese histórico tanto, dejó claro que uno de sus ídolos es Tim Cahill, leyenda del fútbol australiano, al emular su característica celebración. Pero Cahill no es su única referencia; Leo Messi también es uno de sus ídolos: "Messi es una de mis grandes inspiraciones, al igual que Cahill", confesó el joven futbolista tras la victoria ante Turquía.
Ahora ya está en el radar de grandes clubes y, junto a sus compañeros Mohamed Touré y Awer Mabil, también nacidos en campos de refugiados y descendientes de familias africanas, demuestra que incluso las historias más difíciles pueden tener un final soñado.