"Sabéis perfectamente lo que haría EEUU. Cruzaría la frontera, crearía una zona de seguridad, eliminaría a los terroristas y protegería a su gente hasta que la amenaza desapareciera", con esta palabras, el primer ministro israelí ha defendido las campañas militares —ilegales— en curso en Líbano y la Franja de Gaza. En ambos territorios, las IDF (Israel Defence Forces) mantienen ocupaciones del territorio delimitadas por una suerte de líneas amarillas que desplazan a la población local de sus hogares. Pero las palabras de Benjamin Netanyahu, con esa alusión al gran aliado militar del que dependen, ni son casuales ni llegan en un momento cualquiera.
Estas declaraciones aterrizan en medio de una tensión que no deja de crecer y se traduce en un fuerte malestar en la opinión pública estadounidense. La misma que no deja de ver cómo los constantes ataques israelíes echan por tierra cada intento de llegar a un acuerdo real con Irán, que culmine con una reapertura prolongada del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, y eso se traduzca en una bajada de precios que calme la espiral inflacionista. A unos cinco meses de la primera gran cita electoral que afrontará la Administración Trump, las midterm o elecciones de mitad de mandato.
Netanyahu ya ha dejado claro que lo que pacte Washington no les obliga a ellos a nada mientras el avance en el sur del Líbano ya supone haberse apoderado militarmente de un tercio de la tierra de dicho país vecino, concretamente, una de las áreas más fértiles con abundantes recursos hídricos que le convierten en una suerte de huerta de Oriente Próximo. Pero este lunes también ha dejado claro otra cosa. No se van a marchar.
No lo llames 'zonas ocupadas', llámalo "zonas de seguridad"
Se han referido como "zonas de seguridad" a la ocupación del sur de Líbano, pero también a la que mantienen sobre la arrasada Franja de Gaza —donde continúan hablando de expulsar a los gazatíes para edificar la Marina de Trump— e incluso sobre Siria, donde aprovechando el derrocamiento del dictador Baschar Al-Assad, también han aumentado el espacio que controlan desde la Guerra de los Seis Días en los Altos de Golán.
"Y la mantendremos el tiempo que sea necesario para proteger a nuestro pueblo", ha desgranado Netanyahu, en el marco de un foro de la agencia israelí JNS [Jerusalem News Syndicate], para luego defender que "ningún país estaría obligado a hacer lo contrario". Entonces, ha aludido a que eso sería exactamente lo que haría Washington, para deslizar que "eso es precisamente lo que estamos haciendo". En referencia a los ataques sobre Líbano, que dejan ya un balance de víctimas mortales que se acerca a los 4.000 libaneses asesinados.
Netanyahu habla de un cambio de "doctrina de seguridad": "Les asesinamos primero"
Fiel al discurso belicista que le caracteriza y recogiendo el mismo tono que los ministros del ala más dura de la coalición que sustenta al Likud en el poder, Netanyahu también ha sacado pecho de haber modificado lo que ha denominado como "doctrina de seguridad" de Israel.
"Cambiamos la doctrina de seguridad de Israel. Iniciamos. Atacamos. Sorprendemos. Y atacamos a los enemigos que buscan nuestra destrucción, que buscan matarnos", ha asegurado, en realidad, de una cuestión que llevan haciendo prácticamente desde la historia de la fundación del Estado hebreo. "Les atacamos antes de que tengan la oportunidad de hacerlo", ha continuado desarrollando, para resumir, directamente: "Los asesinamos primero".