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Rocafonda y Bondy, barrios obreros, inmigración y un estrellato adolescente, lo que une a Lamine y Mbappé: "Le deseo suerte"

Rocafonda y Bondy, barrios obreros, inmigración y un estrellato adolescente, lo que une a Lamine y Mbappé: "Le deseo suerte"

En junio de 2018, Kylian Mbappé se convirtió en el futbolista más joven en debutar con Francia en un Mundial. Tenía 19 años y 178 días de edad, venía de ser el jugador revelación de las dos temporadas anteriores y de firmar por el PSG a cambio de 180 millones... Y terminó ganando el torneo. Ocho años después, en junio de 2026, Lamine Yamal se ha estrenado en una Copa del Mundo con 18 años y 335 días. Ha cumplido 19 en la previa de la semifinal. Ya ha ganado una Eurocopa y ha liderado al Barça en dos Ligas y unas semifinales de Champions... Y quiere ganar su primer Mundial. Las comparaciones son inevitables. Ambos descubrieron las luces del foco mediático siendo adolescentes y hay cierto parecido en el inicio de sus carreras, empujadas de forma meteórica de la nada al estrellato. Hoy, en Dallas, se miden como nombres principales de Francia y España.

«Hay que dejarle en paz. Es un gran jugador, pero en la vida es un chico de 18 años. Todo el mundo comete errores a esa edad, tiene un gran talento y hará el camino que él quiera. Le deseo mucha suerte». Mbappé dijo esto sobre Lamine hace apenas unos meses. Sabía bien de lo que hablaba. Él también conoció la presión desde niño, pasó por las dificultades de una familia inmigrante y por el contexto de un vecindario humilde.

Mbappé creció en Bondy, un barrio obrero y multicultural de los suburbios de París. Yamal es de Rocafonda, un distrito de Mataró también trabajador y que acoge a ciudadanos de multitud de orígenes diferentes. El madridista es de padre camerunés y madre argelina. El azulgrana tiene orígenes marroquís y guineanos por parte de padre y madre. Ambos, hijos de inmigrantes convertidos en referentes del país que acogió a sus familias.

Mbappé no ha tenido miedo de posicionarse políticamente e incluso lo hizo en plena Eurocopa, la última, cuando más flashes apuntaban hacia él. «No podemos dejar el país en manos de esa gente», dijo sobre el partido de Marine Le Pen.

Lamine, por su parte, denunció públicamente los cánticos xenófobos que la grada de Cornellà le dedicó a la selección de Egipto en uno de los últimos amistosos de España. El del Madrid domina desde joven las ruedas de prensas y las zonas mixtas con un discurso recto e implacable, mientras el del Barça hace suyo el escenario en cada entrevista. Es directo y claro, no titubea como lo haría cualquiera de su edad ante miles de oyentes y lectores. No le gusta, pero lo controla.

La camiseta en la Eurocopa

Quizás por todos esos paralelismos, o simplemente por coleccionarla, Mbappé le pidió la camiseta a Lamine después de las semifinales de la última Eurocopa. Ahí, en su primera aparición importante con la selección, con apenas 16 años, Yamal marcó un golazo a Francia que encarriló el duelo para España. Algo le recordaría a Kylian, que en 2018 fue el segundo adolescente de la historia en marcar en una final de Mundial, antes sólo lo había conseguido Pelé. Casi nada. El galo anotó cuatro goles y fue elegido Mejor Joven del torneo. Como Lamine en Alemania.

Antes de esa semifinal, se habían enfrentado en la eliminatoria de cuartos de la Champions de 2024 entre el Barça y el PSG. Los azulgrana ganaron 2-3 en París, pero en Barcelona Mbappé anotó un doblete para conseguir el pase a las semifinales. Después llegaría la Eurocopa y la revancha de Lamine con un tanto que ya es historia de España.

Dos años después, Yamal domina el balance por 8-2 entre clubes y selecciones. Desde que Mbappé fichó por el Real Madrid, se han visto las caras en seis clásicos y los culés han ganado cinco, con la única victoria celebrada por los blancos en octubre de 2025. Entre medias, el famoso 5-4 de la Nations League, con dos goles de Lamine y uno de Kylian. En total, seis goles y tres asistencias para el español, por nueve tantos y dos asistencias para el capitán bleu en duelos directos.

Los franceses maquillaron aquel duelo de la Nations tras ir perdiendo 4-0 y aún hoy lo recuerdan en su hotel de concentración. Hay ganas de venganza. «Ese día nuestra defensa no era la que es ahora, nos faltaban muchos jugadores, sin faltar al respeto a los compañeros», dijo este fin de semana Ibrahima Konaté en rueda de prensa, donde recalcó que «España no es sólo Lamine».

La semifinal de la Euro, la Nations League y el balance en los Barça-Madrid ayudan a Yamal en una comparación que el joven atacante español rechaza. «Mi objetivo no es que me comparen con Messi, Cristiano, Neymar o Mbappé. Mi objetivo es que me mencionen junto a ellos. Que la próxima vez que alguien haga esa pregunta, mi nombre forme parte de ese grupo», dijo en una entrevista con FIFA hace unos meses.

En este Mundial, Lamine no ha conseguido brillar como el resto de las grandes estrellas del torneo. Sólo suma un gol, anotado contra Arabia Saudí, y España sigue esperando una actuación como las de las eliminatorias de la Eurocopa. «La verdad es que no me frustra no haber marcado. Gané la Eurocopa metiendo un gol. En el Mundial creo que nadie va a decirme: "No has marcado". Lo importante es el equipo e ir pasando de ronda», declaró tras el triunfo contra Bélgica en cuartos.

Aun así sigue siendo la piedra angular del ataque de la selección, el gran desequilibrio de un equipo que funciona de forma coral. Mbappé, por su parte, está completando un Mundial histórico, otro más. Suma 20 goles en tres Copas del Mundo y aspira a disputar la tercera final de su carrera. Se ha beneficiado del talento de la galaxia francesa que forma junto a Dembélé, Olise, Doué o Barcola, pero está en su mejor momento del año. Duelo estelar.


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