Enrique Riquelme, candidato a la presidencia del Real Madrid, ha intentado desde el inicio de esta dura campaña electoral mantener el respeto no sólo por el legado sino incluso por la persona de su rival, Florentino Pérez. Tanto es así, que el aspirante al trono blanco va a utilizar la misma técnica que el propietario de ACS usó con Luis Figo para garantizar la seriedad de su principal propuesta deportiva, Erling Haaland, y también de todas las promesas que ha realizado durante este periodo electoral.
En un acta notarial, Riquelme se ha comprometido a pagar el las cuotas de todos los socios si no se cumple algo de lo anunciado en su candidatura. Hasta hoy, sólo a nivel deportivo estamos hablando de Rodrigo Hernández, como la otra gran estrella para completar la plantilla, Raúl González Blanco, como director deportivo, Fernando Hierro, como responsable de la cantera y falta por conocerse su candidato a los banquillos. Haaland, claro, es el golpe de efecto que el empresario alicantino busca para dar un vuelco a las elecciones.
El fichaje del noruego se fraguó desde hace más de cinco años, en 2021, con una primera aproximación entre Riquelme y el jugador cuando éste jugaba en el Borussia Dortmund. Pero la candidatura no terminó de concretarse y el delantero salió destino Manchester City. No obstante, la relación siempre se mantuvo entre ambas partes hasta que Florentino lanzó el órdago en su esperpéntica rueda de prensa del pasado 12 de mayo en Valdebebas.
Este órdago lo recogió el propio Riquelme que, en dos semanas, reactivó su plan deportivo con Haaland en el epicentro. Así, el pasado sábado, sin contar con su representante Rafaela Pimienta, el candidato retomó los contactos con el entorno del noruego y se citó con el padre en un lujosísimo hotel de la Milla de Oro de Marbella en una cena que se extendió hasta altas horas de la madrugada. Allí, el empresario y el progenitor firmaron un preacuerdo de fichaje con el condicionante de que triunfe la candidatura de Riquelme. Un compromiso como el que Florentino utilizó hace justo 26 años para provocar un inesperado vuelco electoral.
El entonces candidato a la presidencia debía intentar contrarrestar la continuidad de Lorenzo Sanz con un gran golpe de efecto tras haber obtenido el club blanco la octava Champions bajo el mandato del empresario madrileño. Pérez cerró con el representante de Figo, José Veiga, un acuerdo de fichaje con enormes penalizaciones en el caso de que alguna de las partes se echara atrás. De hecho, el candidato también se comprometió a pagar las cuotas de todos los socios si eso el portugués no vestía de blanco.
Contra todo pronóstico, Florentino ganó las elecciones del 16 de julio de 2000 arrebatando al FC Barcelona a su capitán y a una de sus principales estrellas. La técnica había funcionado. La ilusión generada por el portugués derrotó a la gestión deportiva de Sanz. Y esa es, precisamente, la técnica que está usando Riquelme para intentar provocar ese vuelco.
Haaland, en el centro
No obstante, Haaland es la punta del iceberg de la campaña de Enrique Riquelme. Para el candidato a la presidencia del Real Madrid el eje vertebrador de su futuro Real Madrid es el socio. De ahí que la promesa de Riquelme ponga, más allá de los compromisos económicos o deportivos realizados, al socio del Real Madrid como epicentro y garante del futuro del club según la visión del empresario alicantino.
Así, además de las incorporaciones a nivel deportivo, también está el proyecto de la 'Ciudad del Socio', una especie de club social con instalaciones deportivas y restauración en Valdebebas, y otras ventajas para los propios socios como nuevas plazas, listas de espera abiertas y transparentes y otras medidas orientadas a facilitar los problemas que estos le han comentado durante la campaña electoral al candidato. Pero no hay infraestructura o política que pueda eclipsar el nombre de Haaland para una candidatura. Habrá que esperar al domingo para ver su efecto en las elecciones.