Hacerse mayor es dejar de hacer listas. Cuando en los 90 creíamos ser el Rob Fleming de ‘Alta fidelidad’, antes de entender que el alter ego que Nick Hornby escribió para toda una generación de tíos era eminentemente tóxico (y nosotros también), nos definía que podíamos ordenar cualquier cosa en un Top-5.
Mis cinco películas favoritas: 1. El apartamento. 2. Blade Runner. 3. Manhattan. 4. El Padrino II. 5. El hombre que pudo reinar. Mis cinco películas favoritas cuando nadie me ve: 1. ¡Olvídate de mí! 2. Notting Hill. 3. Casi famosos. 4. Le llaman Bodhi. 5. Top Secret!
No sólo colocábamos hasta las camisetas en orden de preferencia sino que, cuando Madrid aún permitía salir hasta el alba sin meterte en un pseudo Miami todavía más hortera, quemábamos la madrugada en cualquier bar defendiendo nuestras posturas más impopulares con argumentos pulidos a base de horas de darnos la razón a nosotros mismos. Magic, mejor que Jordan; los Beatles, fuera del podio; Queen, en la cima de lo abominable. Nunca nos equivocábamos.
Las cinco canciones que sonarán en mi funeral: 1. Thunder Road, de Springsteen. 2. Alone again or, de Love. 3. Hurt, de Nine Inch Nails, en versión de Johnny Cash. 4. Better Man, de Pearl Jam. 5. Whatever, de Oasis. Las cinco series que vería una y otra vez: 1. El Ala Oeste de la Casa Blanca. 2. The Wire. 3. Friends. 4. The Leftovers. 5. Friday Night Lights.
No sé en qué momento comenzamos a titubear y a reconocer que los poco más de dos minutos de Blackbird compensan varias aberraciones nivel Lady Madonna o que Hugh Grant no es mejor actor de comedia romántica que Cary Grant. El problema no fue tanto que, de golpe, escucháramos las opiniones de nuestros amigos sin desdén como que nuestras propias listas se diluían en el caos de la duda y cambiaban de un día a otro. De repente, dejamos de ser lo que nos gustaba para ser lo que nos tocaba, lo que nos agobiaba, lo que nos pagaban... Dejamos de pelearnos por sostener que The Band es el grupo más completo de la historia (lo es).
Cinco videojuegos dignos del Louvre. 1. Red Dead Redemption. 2. Super Mario 64. 3. El secreto de Monkey Island. 4. PC Fútbol 6. 5. Zelda: Ocarina of time. Los cinco libros que llevaría a una isla desierta. 1. Leviatán, de Auster. 2. El señor de los anillos, de Tolkien. 3. La guerra del fin del mundo, de Vargas Llosa. 4. Todo lo que muere, de John Connolly. 5. Sí, Alta fidelidad, de Hornby.
Hace mucho que no hago una lista. Estas que he escrito son recuerdos del pasado que no defendería con mi vida. Ya nada importa tanto. Será la madurez. Es una pena.