Domingo 22 de junio de 1986. 16.00 hora local (madrugada ya del lunes en España). Estadio Cuauhtémoc de la ciudad mexicana de Puebla. Cuartos de final del Mundial de 1986.
A un lado, como local, Bélgica: Jean-Marie Pfaff; Gerets, Renquin, Grun, Demol; Vervoot, Vercauteren, Scifo, Ceulemans; Claesen y Veyt.
Al otro, como visitante, España: Zubizarreta; Tomás, Camacho, Chendo, Julio Alberto; Víctor, Gallego, Calderé, Míchel; Butragueño y Salinas.
España y Bélgica empatan a uno en los 90 minutos y en la prórroga. Van a los penaltis. Marca Señor (que había entrado por Tomás) y empata Claesen. Le toca a Eloy, entonces un chavalín de 21 años del Sporting de Gijón (cuarto en aquella Liga), que había entrado en el minuto 63 sustituyendo a Salinas. Pfaff le adivina el lanzamiento y la para. De ahí en adelante marcaron todos los que tiraron, por este orden: Scifo, Chendo, Broos, Butragueño, Vervoot, Víctor y Vaer der Elst, que firma el pase de los belgas a semifinales.
En el centro del campo, Eloy Olaya (Gijón, 61 años hoy) se lleva las manos a la cabeza. Era el protagonista, involuntario, de uno de los episodios más recordados del fútbol español en los Mundiales. La visita de la actual selección, esta próxima madrugada (4.00 horas, La 1) al mismo estadio ha dinamitado el móvil de quien hoy es propietario de varias agencias inmobiliarias en Gijón, comenta los partidos del Sporting en la radio autonómica y viaja, viaja mucho junto a su mujer (porque todavía está en forma).
"Esa noche fue muy dura, para mí y para todos. Más para mí, que era el que había fallado, y encima con 21 años... Fue muy duro, claro, pero hoy lo veo como una lección de vida", recuerda en conversación con este periódico el menudo ex delantero asturiano, que ayuda en las gestiones con el Sporting para hacer las fotografías que acompañan este reportaje.
El penalti de Eloy, pues, es uno de esos iconos de las desgracias patrias en cuartos de final, desterradas en 2008 por aquellos penaltis contra Italia, en 2010 en la agonía con Paraguay, en 2012 frente a Portugal y en 2024 frente a Alemania (por el camino tocó perder mucho antes en otros torneos). "Fue un Mundial con un ambientazo tremendo en todos los campos. Como había muchísimos inmigrantes españoles, siempre nos sentimos como en casa. Y en ese partido fue más todavía", explica el ex internacional, que lo fue 15 veces, marcando cuatro goles.
Aquella selección había desatado la euforia en España después del también famosísimo 5-1 a Dinamarca en octavos de final, con los cuatro goles de Butragueño. Se habían disparado todas las ilusiones pensando en una semifinal contra la Argentina de Maradona, campeona finalmente. "Ese día no hacía tanto calor. Veníamos de jugar en Guadalajara, Querétaro, Monterrey, y en Puebla hacía algo menos de calor", prosigue Eloy. Hacía menos calor porque Puebla está a 2.100 metros de altitud, algo que también afectará a los internacionales hoy (para esta madrugada, vaya). Lo que no cambió fue "la hierba, siempre súper alta, muy espesa, le costaba correr al balón", el famoso Tango Azteca de Adidas, uno de los más bonitos de la historia del fútbol.
El partido fue bastante igualado, "aunque después lo he visto y creo que fuimos superiores", matiza Eloy. Se adelantó Bélgica en el minuto 35 con un gol de Ceulemans. En el descanso el seleccionador, Miguel Muñoz, quitó a Tomás Reñones y dio paso a Juan Señor. En el segundo tiempo España, sí, fue muy superior. El empate llegó a cinco minutos del final, gol precisamente de Señor. En la prórroga, poca cosa, y así aterrizaron en los penaltis.
"Nos reunimos todos y preguntaron quién estaba con confianza. Yo levanté la mano. Vino Vicente Miera [el segundo de Muñoz], me preguntó si estaba bien y le dije que sí. Ellos decidieron que tirara el segundo penalti". Lo escrito: gol de Claesen y gol de Señor. Y Eloy comienza a caminar hacia el punto de penalti. "Cuando iba andando hacia el balón tenía clarísimo dónde lo iba a tirar, a la derecha del portero. Pero hubo un momento, cuando vi a Pfaff delante, en que pensé tirarlo para el otro lado. No sé, por cómo estaba él colocado, por cómo se perfiló. Pero pensé: 'la primera idea es la mejor', y no quise cambiar. El golpeo fue malo, y por eso pasó lo que pasó", resumen sin dolor ya, han pasado 40 años, pero con ese 'mecagoen....' que se escapa entre los dientes.
"Ahora es muy fácil decirlo, claro, pero me arrepentí de no haber cambiado de idea. En ese momento, de todas formas, yo no lo vi todo perdido. Pensé que ellos fallarían alguno y que volveríamos a empezar. Pero me equivoqué". Se equivocó.
P.D. Lo que pocos recuerdan de Eloy es que ese mismo año, en octubre, se proclamó campeón de Europa sub'21 en Valladolid. Él marcó uno de los goles que desembocaron en otra tanda de penaltis. España ganó 3-0. Eloy no tiró. "Lo hubiese cambiado con los ojos cerrados", bromea hoy.