Economía

La industria de automoción denuncia el absentismo disparado entre críticas sindicales

La industria de automoción denuncia el absentismo disparado entre críticas sindicales

La industria española de automoción ha situado el absentismo laboral entre sus principales preocupaciones. Un informe elaborado por la asociación de proveedores de automoción (Sernauto) y la empresa de recursos humanos Adecco concluye que la tasa de absentismo en el sector alcanzó el 8,9% en 2025, 1,55 puntos por encima de la media de la industria española, estimada en torno al 7,35%. De forma paralela, Anfac ha indicado la necesidad de reducir el alto absentismo para mejorar la competitividad.

Según el estudio de Sernauto y Adecco, el porcentaje equivale a más de 18.000 trabajadores ausentes cada día y supone un impacto económico directo cercano a los 720 millones de euros anuales para las empresas del sector.

Los fabricantes de componentes alertan de que el aumento de las ausencias está afectando directamente a la productividad, la organización interna y la capacidad operativa de una actividad clave para la economía española. El informe subraya además que la automoción auxiliar presenta una especial exposición al fenómeno debido a la elevada presencialidad de los puestos, la turnicidad, la carga física y la presión operativa que caracterizan a las plantas industriales.

Preocupación de los fabricantes de vehículos

La situación es especialmente acusada en las áreas de producción. Mientras que la tasa de absentismo en oficinas y departamentos de soporte se sitúa en torno al 2,7%, en planta, fabricación y almacén alcanza el 9,9%, con picos que llegan al 15% en determinadas operaciones. Los autores del estudio consideran que el absentismo se ha convertido en un auténtico “termómetro organizativo” que refleja problemas de salud física y mental, desgaste psicológico, organización del trabajo, liderazgo en planta, clima laboral y factores sociales externos.

Las contingencias comunes, la baja convencional, aparecen como la principal causa de las ausencias. El 91,7% de las empresas consultadas considera que tienen una incidencia media, alta o máxima sobre la actividad. A ello se suman otros factores como los problemas leves de salud sin baja médica, señalados por el 39% de las compañías, y las dificultades de conciliación familiar, identificadas por entre el 30% y el 33% de las empresas.

El informe también pone el foco sobre la salud mental. Más del 55% de las compañías reconoce algún nivel de incidencia de ausencias vinculadas a este ámbito, aunque únicamente el 27,8% dispone de planes específicos o servicios de apoyo psicológico para sus empleados.

Además, las empresas identifican factores estructurales que están agravando el problema, entre ellos el envejecimiento de las plantillas, el aumento de las enfermedades crónicas, las listas de espera sanitarias, la prolongación de las bajas médicas y las dificultades de coordinación entre mutuas, servicios de salud e instituciones públicas.

Los fabricantes de vehículos también ha mostrado su preocupación por el alto porcentaje de ausencias, qeu sitúan en el entorno del 12%. Para Markus Haupt, nuevo presidente de Anfac y CEO de Seat y Cupra, hay que estudiar lo que se puede hacer para reducir el nivel de absentismo, que afecta a la productividad. Haupt y su antecesor en el cargo, Josep Maria Recasens, son conscientes de que las ausencias no bajarán “por imposición”, por lo que hay que buscar un acuerdo y hacerlo “de forma justa, protegiendo derechos de trabajadores”, para que deje de ser un déficit para la competitividad.

UGT denuncia una “manipulación perversa” de las cifras

La publicación de los últimos datos, que coincide con un posicionamiento de varias patronales y de la CEOE llamando la atención sobre este “problema”, ha provocado una contundente respuesta sindical. El secretario de automoción de UGT FICA, Jordi Carmona, acusó a parte del empresariado de impulsar una “caza del trabajador” y denunció lo que calificó como una “manipulación perversa del absentismo”.

“Rechazamos totalmente los discursos que señalan y criminalizan a las personas trabajadoras bajo el argumento del absentismo laboral. Es un enfoque simplista, injusto y que desvía la atención de los verdaderos problemas estructurales del mercado de trabajo”, afirmó.

Para el dirigente sindical, atribuir el aumento de las ausencias a una supuesta falta de compromiso de los empleados ignora factores como la sobrecarga de trabajo, la insuficiente prevención de riesgos laborales o la escasa inversión en salud laboral. En su opinión, la solución pasa por reforzar las políticas preventivas, mejorar las condiciones de trabajo y garantizar una atención sanitaria más eficaz.

“La solución no pasa por estigmatizar a quienes se ven obligados a ausentarse, sino por reforzar las políticas de prevención de riesgos laborales, mejorar las condiciones de trabajo y promover entornos laborales saludables”, sostuvo.

El debate se traslada a la salud mental

La controversia sobre el absentismo también ha llegado al ámbito de la salud mental. Los secretarios generales de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, respectivamente, defendieron recientemente que las bajas relacionadas con problemas psicológicos deben analizarse teniendo en cuenta las condiciones laborales que afectan a los trabajadores.

Sordo alertó de que millones de personas enferman como consecuencia de sus condiciones de trabajo y reclamó abordar el problema desde la mejora de la prevención y la salud laboral. Por su parte, Álvarez criticó que la patronal lleve años centrando el debate en las cifras de absentismo sin profundizar en sus causas reales, entre ellas las deficiencias del sistema sanitario o el insuficiente reconocimiento de determinadas enfermedades profesionales.

Ambos dirigentes respondieron además a las polémicas declaraciones del presidente de la patronal castellanomanchega Ángel Nicolás, quien vinculó recientemente el aumento de las bajas por salud mental entre los jóvenes a una supuesta falta de “fortaleza mental”. Los líderes sindicales calificaron estas afirmaciones de impropias para afrontar un debate que, lejos de cerrarse, se ha convertido en uno de los principales frentes de tensión entre empresas y trabajadores en plena transformación de la industria del automóvil.

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