Cultura

Lenny Kravitz conquista Sevilla con un apabullante sonido y su magnetismo sexy resistente al calor y al paso de los años

Lenny Kravitz conquista Sevilla con un apabullante sonido y su magnetismo sexy resistente al calor y al paso de los años

Cuando en los escenarios de medio mundo arrasan el reguetón y los ritmos latinos, el artista estadounidense Lenny Kravitz es capaz de introducir más variables musicales a la coctelera del éxito y de demostrar que todavía hoy es posible llenar recintos y colgar el cartel de sold out con el guitarreo más arrollador de su pop-rock mestizo. Apabullante sonido y magnetismo sexy resistente al calor y al paso de los años, que es lo que se ha visto en el Icónica Santalucía Sevilla Fest en la noche de este miércoles.

Unas 18.000 personas han abarrotado hasta completar el aforo la histórica Plaza de España de Sevilla en una calurosa noche en la que hasta Lenny Kravitz, de 62 años, se ha quejado, en español, de las altas temperaturas: "¡qué calor, mama!". Desde que arrancó el festival se han celebrado ya una quincena de conciertos y sólo Aitana ha logrado vender todas las entradas hasta que llegó el artista estadounidense.

El polifacético artista ha desembarcado en Sevilla con su potente gira Lenny Kravitz Live 2026, que lo llevará a los principales escenarios del mundo. El espectáculo ha incluido grandes éxitos como Are you gonna go my way o Fly away, ambas en la recta final, con el público ya en plena ebullición por la descarga musical. Todo ha comenzado pasadas las 22.00 horas, cuando ha sonado Bring it on, un tema de 2008 para hacer frente a "este mundo, derribar demonios y seguir adelante". Le ha seguido Dig in, de 2001, una llamada a sumergirse en la vida.

Tras media hora de concierto, el músico ha saludado en español: "¡Sevilla, os quiero!". "Es una bendición para todos nosotros poder estar esta noche juntos. Me hacéis sentir tan bien" en "otro día para aprender, perdonar, amar y vivir", ha dicho desde el escenario combinando español e inglés. Al final del concierto, y mientras ha sonado Let love rule, se ha mezclado con el público de la primera fila, mayoritariamente femenino, firmando autógrafos, libros y camisetas, ante las miradas de emoción que se han proyectado en las pantallas gigantes.

Pero además del imponente musicón, el artista ha exhibido un magnetismo arrollador y sexy con sus bailes -"lleva cuarenta años moviéndose así... y le funciona", se ha escuchado entre el público- y con unos pectorales a prueba de bombas. Seducción masiva, pero como quien no quiere la cosa. Eso sí, el cámara y el realizador se han encargado de ampliar a todo lo que da en las pantallas gigantes sus movimientos de cadera.

Guiño al flamenco

La sorpresa de la noche ha sido el cantaor Israel Fernández, que se ha subido como artista invitado al escenario mientras ha sonado The chamber. Allí, se ha fundido en un abrazo con Lenny Kravitz tras arrancarse con su cante jondo. Lástima que el flamenco de raza del toledano no se haya oído en toda su grandeza entre el público.

Con el tema TK421 ha llegado el sonido del saxofón a la fiesta. What the fuck are we saying?, ha cantado Kravitz, abriendo el capítulo de baladas que lo encumbró en los años 90 del siglo pasado. Por su puesto ha sonado I belong to you ante el júbilo de las miles de personas congregadas en un espacio lleno de "energía", como ha reconocido el cantante. Al presentar a la banda, el público ha jaleado con ganas a la batería Jas Kayser, la única mujer sobre el escenario.

Y todos se han marchado con ganas de más. Pero los tráiler de la gira de Lenny Kravitz estaban ya llegando a la Plaza de España, mientras un río de gente hacía cola para cruzar los semáforos y esperar los taxis. El artista continúa su gira por Europa. En Sevilla, sigue el Icónica Santalucía Fest hasta el 18 de julio, cuando Sting cerrará el ciclo con un concierto que lleva más de un mes con todas las entradas agotadas.


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