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Más lío en el voto por correo, con 1.500 papeletas impugnadas: "Esto en el Real Madrid no puede ser"

Más lío en el voto por correo, con 1.500 papeletas impugnadas: "Esto en el Real Madrid no puede ser"

Contaba Pablo Bordás, socio del Real Madrid, a este periódico, que su intención, a sus 32 años, era votar a Florentino Pérez en las elecciones. Cuando fue a su sede a solicitar el voto por correo, la candidatura le gestionó la petición del sobre, pero cuando se lo entregaron, en él no estaba la papeleta de Enrique Riquelme. Resulta que, a lo largo de la campaña, Bordás quiso cambiar el sentido de su elección y ya no pudo. «Esto en el Real Madrid no puede ser», menciona. Cuenta el socio que le gustaba Florentino «por su trayectoria», pero que prefirió la propuesta del aspirante, al que se quedó con las ganas de votar.

El caso de Pablo es uno de los ejemplos de una campaña que tuvo ciertas cosas que no gustaron en el equipo de Riquelme y que, algunas de ellas, fueron denunciadas y respondidas por la Junta Electoral. El organismo aseguró al aspirante que «no facilitó el censo electoral a ninguna de las candidaturas». No obstante, cuentan, siempre desde el lado del empresario alicantino, que además del envío de sus papeletas se produjeron llamadas masivas a socios para condicionar su voto.

Pese a que el voto por correo resultó menos esencial -en esta ocasión fueron unos 3.600- que en otros comicios, parte de esas irregularidades relativos a los sobres y al envío de papeletas fueron impugnadas ante la Junta Electoral. El domingo por la noche, Florentino anunció en su discurso que recurriría esas impugnaciones. Fueron 1.500 en total, 1.000 irregulares para Florentino y 500 para Riquelme. Parte de los votos invalidados se debía a que aparecían papeletas dentro, por contener dos DNI o presentar un doble sello notarial, como si se hubieran abierto y vuelto a cerrar.

Fue Florentino Pérez quien quiso blindar el voto por correo con un fredendo notarial. Ese requisito frenó un tipo de voto que había resultado decisivo en las tres últimas elecciones, en una de ellas le había perjudicado, en los comicios de 1995, y en otro le habría beneficiado, en el 2000.

En la oficina de Enrique Riquelme no comulgan con un proceso electoral que aparece muy complicado para los aspirantes, pero que fue aprobado en estatutos por los socios del club. Discuten los plazos, el desproporcionado aval y el adelanto electoral más propio, aseguran, de un proceso «poco democrático».

Miedo

«Vimos mucho miedo», cuentan de una candidatura que, por un momento, quiso desafiar a Florentino en su terreno y fueron derrotados. Pese a la propuesta deportiva, el plan social y el futuro de la propiedad del club, el presidente retuvo su mandato casi sin hacer una campaña activa. Sólo le bastó no equivocarse y dibujar dos nombres y una promesa de fichaje en el aire. Más de cinco horas se tardó en contar 33.000 votos, 21.741 para el ganador, en 60 mesas electorales.


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