No hay semana tranquila ni de puertas para dentro ni de cara al mundo. Irán ha decidido suspender las negociaciones de paz con EEUU por los constantes ataques de Israel a Líbano. La medida, cuyos efectos están por ver, supone un alejamiento del acuerdo que vienen persiguiendo Teherán y Washington desde hace meses y bajo un frágil alto el fuego que permanece incluso tras sendos ataques.
El aviso de Irán ha tenido réplica por parte de Donald Trump poco después de que los medios oficialistas de Teherán lanzaran la noticia. Aunque alegando que EEUU no ha recibido confirmación, el presidente norteamericano ha sorprendido al calificar de 'normal' la interrupción de los contactos diplomáticos.
"Es algo lógico, porque son mejores negociadores que combatientes. Pero no nos han informado de ello", ha señalado Trump este lunes en una entrevista a NBC News.
Tras meses de constante retórica agresiva contra el régimen de los ayatolás y promesas negativas de todo el tipo —incluida la de "la muerte de toda una civilización", en referencia a la herencia persa de Irán—, ahora Trump ha pedido cautela. Y algo aún más raro en él, "silencio".
A juicio del 47º presidente de EEUU, la interrupción del contacto es hasta lógica, porque "las partes hemos hablado demasiado". Y en ese escenario cree que lo mejor ahora mismo es "guardar silencio".
Lo dice un mandatario acostumbrado a dar cuenta de todo aquello sobre lo que está trabajando, a veces en forma de anuncio, a veces cual expresión de su voluntad. Durante semanas ha ido detallando los avances y retrocesos de un acuerdo de paz que se acercaba, se alejaba, se retomaba y se paralizaba sin solución de continuidad, mientras Teherán se limitaba a confirmar o negar siempre hechos a posteriori.
Controvertido en múltiples aspectos, lo que nadie puede señalar de Trump es que le dé la espalda a los micrófonos. No le ha faltado detalle en público sobre sus dimes y diretes con Irán, aportando incluso referencias temporales como "en dos días" (que luego no se cumplían), o con justificaciones específicas para no ir a la boda de su hijo porque "considera importante permanecer en la Casa Blanca".
Visto su nulo éxito hasta ahora en las gestiones con Irán, ahora Donald Trump parece haber cambiado el guion y solicita algo de "silencio". Y avisa, en un intento de distensión, de que esta falta de comunicación con la república islámica "no significa que vayamos a ir allí y empezar a lanzar bombas por todas partes".