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Barrio pobre vs barrio rico, un sueño madrileño frente al dinero de Crystal Palace: "Se decía que el Rayo era de Vallecas, pero ahora es de Europa

Barrio pobre vs barrio rico, un sueño madrileño frente al dinero de Crystal Palace: "Se decía que el Rayo era de Vallecas, pero ahora es de Europa

Es probable que en los orígenes se parecieran, aunque entre ambos nacimientos hubiera más de medio siglo de diferencia y 1.200 kilómetros. Es probable que los trabajadores del Palacio de Cristal tuvieran ciertas similitudes con Prudencia Priego y los hermanos Huerta. Quizás Crystal Palace y sus 17.000 habitantes entre grandes avenidas, parques y casas bajas de ladrillo fueran, en algún momento, igual de humildes que los 350.000 habitantes de Vallecas.

Aquellos trabajadores ferroviarios británicos de principios del siglo XX, seguramente, vivirían cómodos en Entrevías, cerca del Mercado de Numancia, en los alrededores del Albufera Plaza o jugando con sus hijos por las aceras de la plaza Amaia Imaz. Pero Crystal Palace fue elegido en 2022 por el Sunday Times como el mejor lugar para vivir en Londres mientras que seis de los siete primeros barrios con mayor índice de vulnerabilidad están en Vallecas según el Ayuntamiento de Madrid. "Ser humilde te hace también respetarte un poco", dice Sergio Camello, delantero del Rayo Vallecano.

Dos barrios se juegan en Leipzig la Conference League. Dos equipos que nunca han ganado un trofeo internacional quizás, porque ni siquiera tenían la capacidad de imaginarlo. "Reflejamos el sueño de cada persona del barrio. Nadie pensaba esto. No somos conscientes de lo que estamos consiguiendo", apunta Óscar Trejo, mediocentro y antiguo gran capitán de la escuadra de la franja. Pero las diferencias entre barrios y equipos se han ido ensanchando con la gentrificación de Londres y la entrada de capital extranjero.

La renta per cápita en la zona donde se localiza Crystal Palace se sitúa en torno a los 70.000 euros y los precios de las viviendas pueden rondar entre los 700.000 y el millón de euros. Mientras que en Vallecas hablamos de que la renta media está en los 23.000 euros. Una situación que no pasa a nadie desapercibida en la plantilla del Rayo y así lo hace reflejar su técnico, Íñigo Pérez. "Aquel que siempre sale derrotado, el que tiene problemas, el que sufre, el que no está acostumbrado a las mieles del éxito, también puede conseguirlas. Nosotros somos el mejor ejemplo y lo llevamos con orgullo", lanza el entrenador navarro.

Porque la evolución de los barrios ha ido paralela a la de los clubes: de un crecimiento exponencial a un estancamiento perenne. Es cierto que el Crystal Palace se beneficia de una liga, la Premier, con mayores ingresos que la española, pero la reciente adquisición del 43% de sus acciones por parte del magnate estadounidense y propietario de los New Jersey Nets, Woody Johnson, por más de 200 millones de euros ha brindado a los Glaziers un músculo económico que les aleja de la humildad del Rayo. "Nos comparas con otros clubs y no tenemos ni la mitad. Cuando te juntas con un grupo de colegas que van a todas demuestra que el fútbol es cuestión de estar juntos", analiza Ivan Balliu.

El Crystal Palace ha fichado este año por 145 millones de euros y el Rayo Vallecano por siete. El valor de mercado de la plantilla británica quintuplica a la del conjunto madrileño. Es más, sólo el pivote, Adam Wharton, con 60 millones, vale más que casi todo el once titular de los vallecanos. "El Crystal Palace es un equipazo, pero idealizamos mucho a los clubes de la Premier", argumenta Camello.

Quizás tega razón el delantero del Rayo, alguien que viene enrachado como mostró en el entrenamiento a puerta abierta que el club brindó a los periodistas con motivo de la final de la Conference. En los partidillos, el delantero madrileño se fue con dos goles y una gran exhibición ofensiva. Se huele algo en la plantilla de un Rayo que es algo más que un club de fútbol.

"Los sueños se cumplen con trabajo, pasión, dedicación y si lo compartes con un gran grupo de amigos es la lotería", cuenta Trejo y recoge el guante el propio Camello: "Una final siempre es especial pero con mi rayito, con mis colegas... va a ser increíble". Explica Íñigo Pérez sobre el vestuario: "Por la connotación que hay en Vallecas y por la estructura que tenemos, que no es la misma que en otros equipos, hace que el apego, la sincronización interpersonal sea muy potente y después yo lo veo reflejado en el campo".

En busca de un final feliz

Porque en el Rayo no juegan futbolistas, juega un barrio, uno en el que los taxistas se permiten animar y discutir tácticas con sus jugadores, uno en el que en los colegios se ven más camisetas de la franja que de cualquier otro equipo y uno en el que la mejor gasolina no son tabletas de proteínas sino las tortillas de Lola. "Antes se decía que el Rayo era de Vallecas, pero ahora es de Europa", esgrime Álvaro García.

Cuando Maurizio Mariani pite el final del partido en Leipzig, quizás Baillu, Isi,Trejo y Camello se hagan el tatuaje que el defensa dibujó en una servilleta y juntos se comprometieron a hacer. Quizás 11.000 vallecanos entonen en plena germania "La vida pirata" y conviertan Leipzig en un galéon. Porque Íñigo Pérez tiene claro que este periplo europeo del Rayo, 25 años después del primero, merece ser recordado. "A veces se escriben y se relatan historias increíbles y creo que la del Rayo Vallecano es una muy bonita y que debe ser contada. Ojalá tengamos un final feliz", concluye. Ojalá.


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