Son dos fenómenos generacionales, dos máquinas de hacer goles y dos líderes absolutos en sus selecciones, pero a la vez son futbolistas totalmente opuestos que han tenido dos caminos diferentes hacia la Copa del Mundo. Kylian Mbappé y Erling Haaland se miden hoy por primera vez en un Francia-Noruega, circunstancia llamativa para dos estrellas que han dominado los últimos años del fútbol de clubes. Cada uno a su manera.
Los números invitan a poner a ambos ante el espejo. Haaland ha firmado este curso 55 goles en 61 partidos entre el Manchester City y la selección, mientras que Mbappé ha logrado 52 en 54 encuentros con el Real Madrid y Francia. Uno ha anotado cuatro de los siete tantos de Noruega en el Mundial y otro cuatro de los seis de los bleus. Los dos, iguales, son pichichis históricos de sus países con 59 de Erling por 60 de Kylian. Pero si se olvidan los números y uno observa el balón, se da cuenta de las diferencias.
Haaland y Mbappé viven del gol, pero lo persiguen de forma diferente. Mbappé es un verso libre. Recibe abierto, rompe líneas, acelera, dispara desde lejos, regatea... Los defensas no saben qué esperar. En estos dos partidos del Mundial, ha dado 54 pases, dos centros, dos cambios de orientación, 12 remates y ha hecho 111 desmarques para recibir el balón. La pelota, siempre acariciando sus botas. Es su manera de mantenerse conectado.
Marcar el 10% de lo que toca
El noruego es la eficiencia llevada al extremo. Lo accesorio no es importante. Vive en el área, tranquilo, en paz, hasta que aparece el balón. Sólo ha dado 16 pases, el que menos de todos aquellos que han disputado todos los minutos (207), cero centros, cero cambios de orientación y apenas ha tocado la pelota 42 veces. No necesita más. Sus nueve remates, todos dentro del área, han resultado en cuatro dianas. Es decir, marca el 10% de las veces que toca el esférico.
Resulta llamativo casi todo en esta comparación. A pesar de la diferencia de estilos, Mbappé y Haaland comparten la voracidad insaciable. El galo ha sido máximo anotador de la liga francesa y la española durante los últimos ocho años y el noruego en tres de las últimas cuatro temporadas en Inglaterra. Ambos, además, han sido pichichis de la Champions en dos ocasiones.
Tampoco han coincidido demasiado sobre el césped. Hasta ahora solo se habían enfrentado a nivel de clubes. Mbappé domina el balance con tres victorias por una del noruego, con ese hat-trick del galo al City en el Bernabéu como gran puñetazo en la mesa del debate. El último precedente ha llegado esta misma temporada, cuando el Madrid eliminó al City. Antes, en 2020, Haaland condujo al Borussia Dortmund a una victoria sobre el PSG con un gran doblete.
La espera de Haaland
Estrellas jóvenes que desde el principio de sus carreras han dominado el fútbol de clubes, pero cuyo desarrollo internacional ha sido muy distinto. Para Haaland, a sus 25 años, este verano es una novedad. Mientras que Mbappé irrumpió en el escaparate más grande del fútbol siendo apenas un adolescente, conquistando el Mundial en Rusia 2018 y sumando ahora su tercera presencia en el torneo y acumulando ya 16 goles, el noruego debuta en esta edición. La evolución de la selección nórdica le ha obligado a esperar en la banda de la Copa del Mundo, pero sus cuatro goles en dos jornadas demuestran todo el hambre que tenía guardado para ella.
A nivel personal el respeto es máximo, pero durante estos días en Estados Unidos ha comenzado a generarse cierta conversación indirecta entre ellos. «No estoy pensando en Haaland en este momento. Quizás ellos estén pensando en nosotros, pero yo estoy centrado en Irak», aseguró Mbappé antes del triunfo de su selección sobre la iraquí en el segundo partido. «Honestamente, no tengo ningún pensamiento ni preocupación sobre el partido contra Francia. Seguramente nos ganen y ganarán todos los partidos hasta levantar el campeonato», señaló Haaland tras vencer a Senegal.
La llegada de Haaland al Mundial puede ofrecer al espectador lo que tantos años lleva soñando: una nueva rivalidad para suceder a la de Cristiano Ronaldo y Leo Messi, también generacionales, también goleadores y también muy diferentes. El nórdico y el galo, que ya han compartido podio del Balón de Oro, buscan un buen resultado en el torneo para estrenarse por fin en el trofeo individual. Conseguir el primer puesto del grupo es el paso inicial.